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Quote by Jane Austen

“No se trataba únicamente de un caso de fortaleza o de resignación. Un espíritu sumiso podría mostrarse paciente; un fuerte entendimiento podría otorgarle resolución, pero había algo más; poseía esa elasticidad de la mente, esa disposición para consolarse, esa capacidad de transformar rápidamente lo malo en bueno y de interesarse en todo lo que venía como un don de la naturaleza, hallando ocupaciones que le hicieran olvidarse de sí misma y de sus pesares. Era este el don más sublime del cielo, y Anne vio en su amiga uno de esos maravillosos ejemplos que parecen servir para mitigar cualquier frustración".”

Quote by Jane Austen

Work

Persuasion

In this classic work by Jane Austen, the protagonist, Anne Elliot, reflects on her past mistakes and the complexities of societal expectations. The narrative follows her journey from youthful folly to mature wisdom, as she navigates the challenges of love and the pursuit of happiness amidst the constraints of her time. more

Author

Jane Austen
Jane Austen

Jane Austen, born on December 16, 1775, and died on July 18, 1817, was a renowned English novelist of the 19th century. Known for her exquisite psychological portrayals and satirical humor, Austen's works mainly revolve around rural life in England, depicting the customs and interpersonal relationships of the time. Her representative works include 'Pride and Prejudice' and 'Sense and Sensibility'. more

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“Me sabía sola y enervada como él, ansiosa de hombre como él de hembra, llenos ambos de esa aflicción metafísica que incuba la soledad, descalabrados nuestros espíritus como el cielo de aquella noche por los relámpagos, perdidos en un yermo de melancolía, así que nos estrechamos como dos hermanos en el dolor, bajo el tumulto celeste de los truenos, bajo el desorden luminoso de la tempestad, amedrentada por la fuerza silbante del viento que percutía en las ventanas, y le pedí permanecer conmigo allí por el resto de la vida, protegerme del desamparo cósmico, como también lo rogué, a pesar de todo, al joven Arouet, cuando dejamos la calle del Cloître Notre-Dame, pues su estamba de gentilhombre y su juventud arrebatadora ni parecían denunciar al oficiante de ninguna hermandad satánica, sino más bien a un alma altruista, que a la mañana siguiente, recordando nuestros éxtasis amorosos, me hizo ver cómo el mayor bien es aquél que nos enajena al punto de no permitirnos ninguna otra sensación, así como el mayor mal es aquél que llega al extremo de privarnos de todo sentimiento, y cómo ambos, que son las dos caras de la naturaleza humana, suelen presentarse con una duración tan fugaz que nos aturde.”