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Literatura Venezolana Quotes

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Literatura Venezolana Quotes

“Desalojar el escenario de mis crímenes, ahora convertido en polvorín de una guerra civil. El golpe de Estado, milagrosamente, aniquila el olor de la carne podrida. Entre esos cuerpos veo al oso polar, el héroe de mi infancia, disecado, inmaculadamente blanco, arrojado a este enjambre de carne y peligrosa fauna. - Vamos de aquí, Julio ¿o acaso te queda algo por mostrame? - No, Amanda. Ya nada de esto me pertenece...”

“Mi querida prima de ojos azules: Hoy amanecí loca, y como todas las personas fastidiosas y tontas, he decidido obsequiarte con mi locura y mis disparates; yo sé que será una lata horrible, pero ya no se puede remediar nada porque ya empecé la carta y te la pienso mandar. Ante todo, siento ganas de hablar contigo sobre versos y poemas, pero no aquí, en la ciudad llena de bullicio, entre las calles plenas de algarabía, sino allá, en Los Teques, en el pueblo dulce y bueno con su iglesia blanca y tibia, con su plaza festiva. ¿Cómo estás? ¿Cómo tienes el pelo? ¿Muy rubio? ¿El pelo de oro y diamantes como el de las princesas encantadas y las ninfas del día? Di que lo tienes rubio porque el sol te regaló uno de sus más claros destellos y los crisantemos decidieron perfumártelo y engalanártelo con el mejor de sus perfumes. ¿Te fijas? ¡No puedo hablar sin salir a buscar frases tontas y barbaridades! Reciban besos y abrasos de la poetisa: Ida y Vuelta”

“No cuesta imaginar a esta porteña diplomática de veinticinco años, enfundada en su inmenso abrigo de piel, caminando por las veredas del parque Gorki, a orillas de sus lagos, del canal del río y por los empinados senderos. No cuesta imaginar el orgullo que sintió y la emoción de lo familiar ante tanta extrañeza, la primera vez que escuchó el Himno Nacional de Venezuela en un acto público (le fascinaba contarlo), así como el agotamiento y malestar que padeció durante los nueve meses que estuvo en Moscú.”

“Tras el deslave, cambió el curso del Inírida. El mundo se detuvo, comenzó a girar en sentido contrario. La solidaridad de los hombres suele ser tan efímera como la intensidad de un sismo. Pasado el trauma, sepultados los cuerpos en el mar, construidas las trochas de cemento, militarizada Tanaguarena y abierto el acceso al aeropuerto, La Guaira pasó a ser patrimonio del olvido. Los muñecos de lodo solo permanecieron en el recuerdo de sus familiares cercanos.”