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Papel Quotes

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Papel Quotes

“Él amaba las palabras impresas y su significado. Sin palabras, no se construían los imperios. Puedes aniquilar reinos y acometer loables gestas, pero de nada sirve la espada y la estratagema si nadie lo cuenta; puede que tu obra sobreviva a tus actos, pero ¿qué importa si no se queda grabada en la historia? Y si bien la sangre es buena tinta para las crónicas, la mejor tinta es..., simplemente, la tinta. Si tus actos se guardan por escrito y esos volúmenes se conservan, eres inmortal de una manera que solo alguien que comprende el poder de las palabras puede apreciarlo.”

“En una carta: ¿han recogido de un cojín los ochenta gramos de una nota de despedida? Sí, el papel pesa. Cualquiera que lo ha manejado lo sabe. El tema del peso específico definido podría funcionar para el papel blanco, el papel intacto (sin cortar); la cuestión es que el papel tiene esta propiedad única, esta reactividad químico-emotiva con la cual, apenas escribes algo en é, su peso cambia.”

“Cuando el papel envejece, se vuelve amarillo, quebradizo y adquiere ese olor característico a libro antiguo, que se debe principalmente a un proceso de oxidación acelerado por la luz y apoyado muchas veces por otros procesos debidos a la acción de agentes bióticos como insectos y microorganismos.”

“Mi consejo para los escritores es practicar todos los días, escribir, escuchar lo que dicen las personas, observar que ahí en la calle o en sus mismos hogares se puede ver más de lo que ellos creen, solo es cuestión de prestar atención a los detalles. Cargar siempre un papel y lapicero para apuntar ideas, esto es clave para que no se pierdan. Esa idea que dejas escapar puede determinar o no el éxito de una novela, cuento. Por eso la importancia de siempre estar preparado para ese momento. Ese momento al que llamamos inspiración y ocurre cuando menos lo pensamos, pero cuando ocurre solo te queda algo, dejar lo que estabas haciendo y escribir. Sin parar, dale que dale, va salir algo bueno, te lo aseguro.”

“un sobre, un objeto físico sin tan siquiera una copia de seguridad en la nube, todos los datos en un frágil fragmento de papel, y [...] una firma ideográfica! ¡Que informa a todo el mundo que la manipula de quién es el remitente, de qué posición social ocupa e incluso de su propósito! Es una locura... desde el punto de vista de la seguridad”

“Para que algo quede escrito no hace falta solamente el deseo puesto en juego a través de la mano que escribe el texto, también hace falta un papel o equivalente (cualquier sustancia material) en el que el trazo pueda quedar registrado. Mientras escribimos, por lo general nos olvidamos del papel, atentos sólo a las palabras que queremos dejar allí; pero forzosamente pasamos a tenerlo en cuenta cuando alguna de las características materiales del papel dificulta que las letras queden escritas con claridad. Todo bebé nace inmerso en un baño de lenguaje. Esta cacofonía significante -insignificante para el bebé en sus primeros tiempos en cuanto a su sentido- le llega filtrada por el Otro real, encarnado en la persona que ejerce la función materna, quien va escribiendo las primeras letras en su cuerpo, desde cada acto cotidiano con el que posibilita el curso de su vida de bebé. Block maravilloso mediante, de una u otra manera, el archivo queda registrado en el sistema nervioso central. Sobre los bebés que nacen normales, los padres normales escriben sin siquiera darse cuenta. Una madre puede no recordar en qué momento su bebé dijo ajó por primera vez, o sostuvo la cabeza, o se sentó, o agarró un sonajero, o se paró solo agarrado a los barrotes de la cuna, puede ni siquiera saber si pasó o no pasó por la angustia d elos ocho meses, pero si su bebé pudo pasar por cada uno de semejantes avatares fue porque ella, sin saberlo, sabía qué tipo de sosten o de objeto, distintos cada día, requería la crianza de su hijo. (...) A veces nos encontramos con padres acerca de los cuales todo nos hace suponer que de haberles nacido un bebito orgánicamente normal, éste se habría convertido en un niño neurótico cualquiera, sin mayores complicaciones que su propia singularidad; pero les tocó un hijo que, al ser portador de una falla detectable, hirió su narcisismo de tal forma que no resultó posible que el pequeño bebé recibiera la serie de inscripciones que previsamente le estaba destinada. Otras veces, lo que toca es un hijo sin ninguna falla detectable en lo inmediato, pero cuya dotación biológica no ofrece las respuestas que normalmente realimentan el llamado del Otro, provocando una serie de desencuentros entre madre e hijo que sólo se advierte mucho más tarde, cuando las producciones del niño no alcanzan las esperables a su edad o lo hacen de manera muy extraña.”