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Quote by Ofelia Huamanchumo de la Cuba

“Sucedió en un barrio peculiar de la babilónica Lima, donde reinaban en aquellos años unas pestilencias soportables. Y es que con frecuencia los trabajadores municipales estaban de huelga por semanas. Sucedía entonces que en las madrugadas ciertos vecinos, o quizás alguno de los mismos vendedores ambulantes de la avenida que cruzaba el barrio ---alguien vio una vez al emolientero---, en una especie de rituales casi mágicos, rociaban con kerosene y les echaban fuego a los cerros de basura acumulada en las veredas. Así se evitaba la propagación de enfermedades y de roedores, decían. Pero lo que querían aminalar esos individuos eran aquellos violentos aires nauseabundos que avanzaban sin freno por las pistas y calzadas de todo el distrito, mejor y más rápido que cualquier refinado palito de incienso de sándalo en un cuarto cerrado o que un trozo regular de palo de rosa en una capillita de provincia" (De: "Cuando algo huele mal").”

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En un tiempo de mi ciudad

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Ofelia Huamanchumo de la Cuba

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“En el relato «Qué hacer» de José Iglesias Blandón, de su libro «Uno de estos días», el amor es una fórmula contra la insatisfacción y la neurosis, e insatisfacción y neurosis en sí mismas. Ni el amor ni las palabras nos salvan. Ni aquí ni en Pittsburgh. Ni en las laderas del monte Rushmore. Lee y ratifica tus peores sospechas: piensa mal y acertarás, el pensamiento positivo es una filfa, los tintes baratos huelen a achicoria y la buena literatura nos conecta con nuestros miedos que, al contrario que los deseos y los sueños, siempre, siempre se hacen realidad. Ahora, sé valiente. Atrévete a leer.”

“El vacío que dejaba en mi alma no era siquiera semejante al vacío de mi cuerpo, después de más de un mes sin comer. El dolor en mi pecho no se acercaba en lo absoluto al dolor que había sentido al estar desplomada y sola en el piso gélido del baño, después de haber vomitado. Y por más que amara el ballet, este no llenaría jamás las ausencias que poco a poco se iban acumulando en mi vida.”

“¡Au soleil de la Côte d'Azur, au soleil de la Côte d'Azur! Me resultarías mil veces más divertido, más brillante y más humano, tú, sol de la Côte d'Azur, si hicieras como en el cuento de la apuesta entre el Viento y el Sol, que e elemento masculino se dejara estudiar también. Las aguas de tu Mar Mediterráneo me resultarían más salerosas, su quietud haría calmado contraste con el torbellino que a mis ojos desatarías. Pero ahora parece que los hombres de este lado del mundo son más recatados que sus mujeres. ¿Quién tuvo vergüenza primero de la desnudez de su cuerpo? ¿Fue Adán o fue Eva? Como quiera que haya sido, adonde fueres haz lo que vieres: me desnudo. De pronto, otras ideas me invaden. La anatomía no hace sino comprobarnos la pobre realidad de que el ser humano no ve más allá de la tercera dimensión y llama 'avance' a cuanto más y mejor logra ver objetivamente. Somos pudorosos; incapaces de desnudar nuestros corazones para ---solo sintiéndolo--- decir 'esto existe' ".”