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Grandeza Quotes

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Grandeza Quotes

“No hago publicidad, nunca lo haré. Todo mi conjunto de obras prospera a pesar de la absoluta ausencia de publicidad. Escribo en silencio, publico en silencio, continúo la lucha en silencio, en silencio y solo. No tengo una industria que me respalde; todo lo que tengo es mi sueño: el sueño de un mundo indiviso.”

“Recordó entonces que la madurez no anuncia su llegada con trompetas, sino con el sigilo de una certeza amarga: que el crecimiento exige la retirada, que el alma se ensancha en la intemperie, y que toda marcha hacia lo alto prescinde del aplauso. No es deslealtad que algunos queden atrás, sino el ritmo natural de quien ha comprendido que la grandeza no convoca multitudes. El espíritu que asciende aprende a despedirse sin rencor, como quien deja atrás el valle no por desprecio, sino porque ha oído el llamado de la cumbre. Y le dijo: —Sepa usted que, tarde o temprano, deberá estar dispuesto a caminar solo. No requiere permiso alguno para crecer. No todos los que iniciaron su viaje con usted llegarán hasta el final, y eso está bien. La soledad, a veces, es parte del precio de la grandeza.”

“Quanto ao resto, que o Deus que tudo vê e é Senhor dos espíritos e de todos os seres vivos — que elegeu o Senhor Jesus Cristo e, por meio dele, nos elegeu para sermos o seu povo particular — conceda a toda a pessoa que invoca o seu nome magnífico e santo, a fé, o temor, a paz, a perseverança, a paciência, a continência, a pureza e a moderação. Dessa forma, a pessoa será agradável ao seu Nome, por meio de nosso sumo sacerdote e protetor Jesus Cristo, pelo qual sejam dadas a Deus a glória, a grandeza, o poder e a honra, agora e pelos séculos dos séculos. Amém.”

“—Estaba pensando en aquel día en que Sam Hamilton, tú y yo tuvimos una larga discusión por una palabra —dijo Adam—. ¿Cuál era esa palabra? —Ah, sí. Esa palabra era timshel. —Timshel… Y tú dijiste… —Yo dije que en esa palabra se encerraba la grandeza de un hombre, si es que él quería aprovecharla. —Recuerdo que eso le causó un gran placer a Sam Hamilton. —Hizo que se sintiese libre —dijo Lee—. Le concedió el derecho de ser un hombre diferente de todos los demás. —Eso significa la soledad. —Todas las cosas grandes y preciosas son solitarias. —Dime otra vez cuál era esa palabra. —Timshel… Tú podrás.”

“Kutuzov, ese calmoso Kutuzov, cuyo lema era "paciencia y tiempo", ese Kutuzov, enemigo de las acciones decisivas, da la batalla de Borodinó, y rodea sus preparativos de una solemnidad extraordinaria. Kutuzov, que había pronosticado antes de la batalla de Austerlitz que sería una batalla perdida, en Borodinó, en contra de todo cuanto opinan los generales que daban por perdida la batalla, a pesar del ejemplo inaudito en la historia de que, tras una batalla ganada, el ejército vencedor debía retirarse, él solo contra todos afirmó hasta la muerte que la batalla de Borodinó fue una victoria. Solo él insistió durante la retirada del enemigo en no dar batallas ya inútiles, no empezar una guerra nueva y no cruzar las fronteras de Rusia. Hoy es fácil comprender toda la importancia de aquel acontecimiento, siempre que no se atribuya a la actuación de las masas el objetivo que solo defendía una decena de hombres, porque ahora lo vemos íntegro, con todas sus consecuencias. Pero entonces, ¿cómo pudo adivinar aquel hombre viejo, solo contra todos, con tamaña exactitud, la importancia y el sentido popular del acontecimiento sin traicionarse ni una vez a lo largo de toda su actuación? El origen de esa extraordinaria perspicacia estaba en el sentimiento popular que llevaba en sí, con toda su pureza y todo su vigor. Solamente porque el pueblo reconocía en él tal sentimiento, pudo darse el caso de que, contra la voluntad del zar, se eligiera a un viejo caído en desgracia como figura máxima de la guerra nacional. Y fue únicamente ese sentimiento el que lo colocó en la altura suprema desde la cual, como general en jefe, hizo cuanto pudo no para matar y aniquilar a los hombres, sino para salvarlos y compadecerlos. Su figura sencilla, modesta (y por ello realmente majestuosa) no podía encajar en el falso héroe europeo, presunto conductor de hombres, inventado por la historia. Para el lacayo no puede haber hombres grandes porque el lacayo tiene su propio concepto de la grandeza.”