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Sociología Quotes

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Sociología Quotes

“En última instancia, avanzamos para convertirnos en una civilización cósmica, por lo que es importante que todos y cada uno de nosotros entendamos cuál es nuestro lugar dentro del Universo y lo que hay allá fuera. Porque lo cierto es que no somos habitantes de una localidad, un país o incluso un planeta: el Universo entero es nuestro hogar. En esta nueva escala, conceptos contemporáneos como la nacionalidad simplemente ya no serán sufcientes. Todos somos miembros de una especie, quizá sólo una más entre muchas que habitan este Universo y esto signifca que nuestra identidad común en esta nueva escala no puede ser otra que la de ser seres humanos.”

“Sé que habrá quien se sienta molesto con la palabra "falsas", ya que implica su reverso: que hay verdades. Las teorías sociales han dado muchas vueltas sobre la cuestión de la verdad (y esperemos que el debate continúe), pero hay algunos aspectos simples: no es cierto que la Argentina sea el peor país del mundo, ni el mejor, ni que no haya indios o racismo. Son creencias vigentes, muy repetidas y poderosas. Y son falsas. A veces, lo contrario de esas afirmaciones es verdadero: hay racismo en la Argentina. A veces, el asunto es bastante más complejo que la negación del enunciado.”

“no es sufciente apelar a las buenas intenciones de la población; más que nada necesitamos administrar sabiamente los cambios tecnológicos que ya están sucediendo a nuestro alrededor. En particular, utilizaremos el conocimiento sobre la información para reformar y consolidar plenamente la incipiente infósfera que ya existe a nuestro alrededor (el Internet) y desarrollar nuevos sistemas que serán la columna vertebral de este nuevo orden social.”

“Las múltiples desigualdades sociales son persistentes y en muchos casos tienden a reproducirse entre las generaciones, más allá de las buenas intenciones. En efecto, uno de los sociólogos contemporáneos más reconocidos del mundo escribe: "La educación universal, se sostiene, contribuiría a reducir las disparidades de riqueza y poder (..)". Y luego se pregunta hasta qué punto esto es cierto. La respuesta que ofrece es contundente: "Se han dedicado numerosos esfuerzos de investigación sociológica a responder esta cuestión. Sus resultados han sido claros: la educación tiende a expresar y reafirmar desigualdades ya existentes, en mucha mayor medida de lo que contribuye a cambiarlas" (Giddens A., Sociología, Alianza, Madrid 1997, pág. 466). Pero esto no es una gran novedad, ya que en los Estados Unidos, el célebre Informe Coleman de 1966 afirmaba que "Las desigualdades impuestas a los niños por su hogar, vecindario y compañeros se prolongan hasta convertirse en las desigualdades con las que se enfrentan a la vida adulta al finalizar la escuela". Mientras algunos estudian las relaciones objetivas entre características de los alumnos y sus familias, variables de la oferta escolar y rendimiento académico de los niños; otros investigadores analizan qué es lo que sucede en lo que se llama "la caja negra" de las instituciones escolares. Aquí las representaciones, tipificaciones y expectativas de los actores juegan un papel fundamental. Diversos estudios mostraron que existe una cierta tendencia a "esperar menos" de los niños que tienen ciertas características sociales, culturales, étnicas, de género, etc. Muchas veces las relaciones entre las personas están mediadas por las imágenes que nos hacemos de los otros, y estas tienen una influencia variable sobre la construcción de las subjetividades. "Todos nos parecemos a la imagen que los otros tienen de nosotros", decía Borges. Lo que esta tradición intelectual viene a recordarnos es que la desigualdad y la exclusión no son fenómenos automáticos, sino que se producen a través de prácticas de sujetos que son parcialmente conscientes de lo que hacen.”

“Los hijos de puta no saben que son hijos de puta. Mejor dicho: se creen que no. Que son buena gente. O gente común, por lo menos. El hijo de puta tiene siempre cincuenta razones que lo justifican. Cincuenta motivos que lo cubren, que lo escudan, que lo limpian. Vas a ver. Preguntale. A Manzi o a cualquier otro hijo de puta. Te van a decir que no. Que ellos no son malos. Que los hijos de puta son los otros. Los que los consideran hijos de puta. Para Manzi los hijos de puta somos nosotros, Fontana. Ni siquiera. Para pensar que somos hijos de puta tendría que saber que existimos, Fontanita. Y ni siquiera sabe.”

“No pretendo hacer aquí la adivinación de la historia futura (esto ya sería caer en la infame postura de la pseudociencia), pero si seguimos una idea encontrada en Tlön, Ukbar, Orbis Tertius del argentino Jorge Luis Borges, y partimos de la premisa de que el pasado es recuerdo presente y el futuro es esperanza presente—siendo el presente indefinido—, el asunto aparentemente místico de hablar sobre el desarrollo futuro de la cultura y el poder de la ideología transhumanista para crear un futuro posthumano se desvanece, pues si el pasado y el futuro son atisbos del presente, entonces los actos y actores presentes son los que se deben estudiar. Y si en nuestro presente, siempre indefinido, se sigue debatiendo los riesgos existenciales de la inteligencia artificial como si se hablaran de armas nucleares y de la bioética como un pulseo político entre posturas ideológicas, entonces no debe ser místico ni extraño que inclusive, desde la periferia caribeña, se escriba sobre esta temática poco debatida, pero cuyo ideario permea cada vez más nuestra infraestructura de las telecomunicaciones, la política y los avances médicos. Después de todo, la sociología tuvo su origen en la postura antihistórica de tratar de dilucidar el devenir, todo esto desde una jerarquización de las ciencias al modo positivista. Aunque ahora ya no existe el antropocentrismo recalcitrante de antaño, y aunque ya se acepta el paradigma de complejidad y la indeterminación como parte de nuestro ideario científico, el móvil y epifenómeno de la sociología (que es el estudio de grupos, instituciones y la sociedad) no ha cambiado demasiado: ser capaces de entender el devenir de los procesos sociales y así saber su posible impacto cultural, social y político.”

“estamos presenciando el nacimiento de una nueva era en la que se darán los cambios más profundos que le han sucedido a la Humanidad desde sus orígenes. Nuestro inminente dominio de la información nos proporcionará una tecnología tan avanzada que será indistinguible de la magia, de la misma manera que nuestras actuales bombas atómicas y los viajes espaciales les hubieran parecido magia a nuestros ancestros.”

“I principî che Adriano Olivetti aveva fatto propri, «assumi piú che puoi e non licenziare se non in casi estremi», sono stati insomma ribaltati al presente in «assumi meno che puoi, e se possibile non assumere per nulla. In ogni caso licenzia al primo segno di flessione del ciclo produttivo dell’azienda o del corso delle azioni». Io non credo che questi nuovi principî siano semplicemente e inesorabilmente determinati da un mutamento delle realtà economiche, nazionali e mondiali. È piuttosto cambiata la concezione che le imprese hanno di sé e che i governi occidentali hanno delle imprese. O per dirla con maggiore attenzione alla storia: le imprese contemporanee e i governi occidentali, senza differenze apprezzabili fra centrodestra e centrosinistra, hanno abbracciato tali principî perché sono ritornati alla concezione dell’impresa dominante negli anni Venti, prima della Grande Crisi. Una crisi alla quale tale concezione non poco contribuí. Se si allarga il quadro, vediamo che sono inoltre mutate le visioni dell’economia. Fra politici, imprenditori e studiosi si è affermato un modo di concepire il rapporto fra economia, etica e politica che subordina alla prima le ultime due. La lezione della crisi, messa a profitto nel dopoguerra con i suoi trent’anni di sviluppo sociale non meno che economico, sembra dimenticata.”

“Una individualidad excesiva como la que se promueve en muchas sociedades contemporáneas sólo puede tener un resultado natural: el colapso de la civilización. Esto se debe a que la estabilidad de las relaciones sociales actuales depende de un factor que está a punto de extinguirse: la mutua necesidad.”

“El sociólogo sólo puede darse alguna oportunidad de escapar a las condiciones sociales de las que es, como todo el mundo, producto, a condición de volver contra sí mismo las armas que su ciencia produce; a condición de armarse con el conocimiento de las determinaciones sociales que pueden pesar sobre él y, en particular, con el análisis científico de todos los constreñimientos y limitaciones ligados a una posición y una trayectoria determinadas en un campo, para intentar neutralizar los efectos de esas determinaciones.”

“Amar es desear "concebir y procear", y por eso el amante "busca y se esfuerza por encontrar la cosa bella en la cual pueda concebir". En otras palabras, el amor no encuentra su sentido en el ansia de cosas ya hechas, completas y terminadas, sino en el umpulso a participar en la construcción de esas cosas. El amor está muy cercano a la trascendencia; es tan sólo otro nombre del impulso creativo y, por lo tanto, está cargado de riesgos, ya que toda creación ignora siempre cuál será su producto final.”