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Quote by Care Santos

“Siempre. Del latín semper, significa "en todo momento". Y se preguntó si su madre pensaría de cuánto tiempo estaban hablando y qué ocurriría después. Porque es evidente que en algún momento las madres deben dejar de cuidar de sus hijos.”

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Esta noche no hay luna llena

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Care Santos

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“Siempre he estado convencido de que el primer mordisco de la enfermedad de mi madre se llevó lo que yo más quería: el beso de buenas noches. Yo pensé que, como el rezo juntos antes de dormir, era otra pérdida de la edad. Una más de las catástrofes de hacerte mayor. Como que dejara de ordenarme la ropa, de removerme el Cola-Cao o de preguntarme al volver del colegio si tenía muchos deberes. Un día las madres dejan de darte el beso de buenas noches, se fue el beso de buenas noches y vinieron la hipoteca del piso y las letras del coche, en mi caso una noche no llegó el beso y aguardé silencioso. La oscuridad se transformó en hostil, lúgubre, inhóspita. Puede que otras noches yo mismo la llamara, pero llega la noche en que no te sientes autorizado para gritarle mamá, ¿vienes? Y no viene nadie. Puede que cuando despiertas a la mañana siguiente seas más adulto, más independiente, pero esa noche tan sólo eres más infeliz. La segunda noche consecutiva sin beso, lloré en silencio. Sentí algo amputado adentro. Si te arrancan un brazo, dudo que duela como perder ese beso.”

“Bueno, lo más duro de la paternidad es readaptarte. Cuanto mejor se te dé, mejor padre serás. En ese momento no hice mucho caso de ese consejo, pero a medida que se agravaba la enfermedad de Jacob, pensé en ello con más frecuencia y comprendí cuán sabio era. Todos decimos que queremos que nuestros hijos sean felices, felices y sanos, pero no queremos eso. En realidad deseamos que sean como nosotros, o mejores que nosotros. En eso somos muy poco imaginativos, y no estamos preparados para aceptar que puedan ser peores. Supongo que eso sería pedir demasiado, debe de ser un recurso de la evolución: si fuéramos tan conscientes de lo que se puede torcer, nadie tendría hijos.”

“Al estar la admiración a los padres sustentada en las hazañas de los padres, la misma cae en declive en la adolescencia. Si antes patear una pelota lejos era hazaña, el hijo ve que él mismo la puede patear más lejos. Entonces, el niño, para sentir que “creció”, y que pasó de la etapa anterior, necesita demostrarse que ya no considera a sus padres sus héroes. El hijo sabe que la dependencia al amor y aprobación de ellos era un síntoma de su admiración, y de su etapa anterior. Ahora, para probarse a sí mismo que ya no tiene esa dependencia, realiza intencionalmente acciones que sabe que serán reprobadas por los padres. Hacer todo aquello que cause disgusto a los padres puede ser hazaña, porque demuestra, en esta etapa, que ya superó la admiración que antes les tenía, debido a que es capaz de afrontar a intención su desaprobación. El hijo se necesita demostrar a sí mismo que ya no teme su desaprobación, que ya no teme su desprecio, porque, cuando eso lo demuestra, entonces sabe que creció.”

“Porque esta exigencia de que todas las mujeres tengan hijos no tiene la menor lógica. Si te detienes a pensar un momento cómo está el mundo, te das cuenta de que están naciendo un montón de niños: el planeta no necesita realmente que todas traigamos más niños. Especialmente bebés del Primer Mundo, con su feroz consumo de petróleo, bosques y agua, y eructando sin parar emisiones de carbono y basuras. Los niños del Primer Mundo se están comiendo el planeta como termitas.”

“No hay duda de que la lectura es el más egoísta de los vicios. Un vicio solitario de gente que no quiere nada con la demás gente y se encierra con su libro en su rincón a disfrutar calladamente y a olvidarse de todo lo que lo rodea. (...) Alguien ha dicho que la lectura es un crimen impune. ¿Es usted cómplice del crimen? ¡Oh!, perdone. Resulta desproporcionado ¿verdad?, llamar crimen a la lectura en una época como ésta de guerra general, en la que, en toda la redondez de la tierra, los hombres no se ocupan de otra cosa que de asesinarse los unos a los otros. El mundo entero huele a carnicería, a hospital y a cementerio. El pobre lector con su libro pertenece a una época casi desaparecida o casi a punto de desaparecer. Debe usted saberlo.”