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Scott Hahn

Scott Hahn Quotes

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Famous Scott Hahn Quotes

“Judgment, then, is not an impersonal, legalistic process. It is a matter of love, and it is something we choose for ourselves. Nor is punishment a vindictive act. God's "curses" are not expressions of hatred, but of fatherly love and discipline. Like medicinal ointment, they hurt in order to heal. They impose suffering that is remedial, restorative, and redemptive. God's wrath is an expression of His love for His wayward children.”

“Redemptive suffering is an essential part of our master story. This is what it means for us to bear the image and likeness of God. By the power of the Holy Spirit, our suffering refines our charity, just as our charity transforms our suffering into a living sacrifice that allows God to have his way into our lives.”

“What's wrong with the world? It's easy to probe the ills of the nation, the Church, and the planet and come up with a grave diagnosis... But it takes all the strength we can muster to stand at Mass and honestly say, 'I have greatly sinned, in my thoughts and in my words, in what I have done and what I have failed to do..." Sin is not out there; it's deep inside you and me... What's wrong with the world? I am, because I sin, and my sins well up from the darkness in my own heart.”

“He was showing how marriage is not a contract, involving merely an exchange of goods and services. Rather, marriage is a covenant, involving an exchange of persons. Kippley's argument was that every covenant has an act whereby the covenant is enacted and renewed; and the marital act is a covenant act. When the marriage covenant is renewed, God uses it to give new life. To renew the marital Covenant and use birth control to destroy the potential for new life is tantamount to receiving the Eucharist and spitting it on the ground.”

“San Agustín explica que el sufrimiento es la herencia desde que Adán mezcló nuestra copa de dolor y fatigas. A nadie se le dispensa de ese cáliz, el llanto del recién nacido da fe de ello. Nuestra naturaleza se resiste a él. Jesús responde ante el dolor aceptándolo y sometiéndose a él. Jesús no está libre de temores pero están ordenados. En Getsemaní teme lo que va a suceder pero es mayor su temor a desobedecer la voluntad del Padre. Jesús enseña que hay cosas por encima de la vida física. Hay un cielo que no es algo lejano en el espacio ni en el tiempo. Empieza con nosotros en el Bautismo y crece cada vez que bebemos la Copa Eucarística.”

“Si queremos experimentar el amor, la alegría, la paz del cielo desde ahora, debemos hacerlo en Cristo. Eso no significa que se nos evitará el dolor. San Pablo identifica sus sufrimientos con una crucifixión que acepta de buen grado. Si ni Jesús ni Pablo quedaron eximidos de sufrimientos, nadie debería esperar quedar eximido.”

“Antes de salir de nosotros mismos debemos adueñarnos de nuestras vidas. Antes de entregarnos debemos tener algún control sobre nosotros mismos. Necesitamos al menos cierto grado de autodominio. El verdadero amor - el amor que se dona, el amor que da vida - exige sacrificio, y el sacrificio conlleva sufrimiento. Es lo que hace el que ama. El amor es la respuesta al misterio del dolor. El dolor es la respuesta al misterio del amor. Sólo en Jesús - y particularmente en el Misterio Pascual - reveló Dios la respuesta a los perennes misterios de nuestra existencia.”

“El amor de Jesús por nosotros tiene su máxima expresión en su hora, en su copa, en su sufrimiento: en el Misterio Pascual. Queremos experimentar lo placentero del amor. Pero el amor que causa estas sensaciones placenteras - el disfrute de la presencia del otro - no es idéntico a esas sensaciones placenteras. El amor puede subsistir en ausencia de placer. Por ejemplo, la esposa que cuida a su marido con Alzheimer. Esa mujer sufre por el bien del otro. Se dona desinteresádamente igual que Cristo. Conoce el peso de la alegría que significa el amor verdadero. Su hijo le dijo que su dedicación podría acabar con ella. ¿Prefieres que muera jugando al golf? Le respondió ella. ¿Dónde moriría más feliz esa madre: disfrutando del green o entregado al amor?”

“El sufrimiento redentor forma parte integral de nuestra historia original. Eso es lo que significa para nosotros mostrarnos a imagen y semejanza de Dios. Por el poder del Espíritu Santo, nuestro sufrimiento perfecciona nuestra caridad, mientras que nuestra caridad transforma nuestro sufrimiento en un sacrificio vivo que permite a Dios abrirse camino en nuestras vidas. No es la magnitud del sufrimiento de Cristo lo que nos ha salvado, sino la magnitud de su amor. En la Última Cena el amor transformó su sufrimiento en una ofrenda; y ese amor es la Eucaristía. La Eucaristía hizo del Calvario un sacrificio y no una mera ejecución. En la cruz Jesús invirtió la muerte, le dio la vuelta. Jesús la convirtió en ocasión de dar vida. La transformó en un don, en una oración, en un sacrificio. Enseñándonos a morir, nos enseñó a vivir. La hora de su deshonra y muerte no fue una derrota, sino una victoria de la vida y el amor sobre el pecado y la muerte. Y lo mismo se puede aplicar a nuestra propia deshonra, nuestra debilidad, nuestra aflicción, nuestros desalientos, nuestras negaciones y nuestra propia vida.”

“A pesar de los grandes milagros de Dios para Israel, su pueblo le abandona a las primeras punzadas de hambre acudiendo a ídolos. Filón de Alejandría dijo que Israel no había entendido la Pascua. Dios instituyó el Séder para que llevasen vida virtuosa, en la que sus temores y deseos estuvieran ordenados y todo subordinado a la voluntad divina. El pan pascual debería haberles enseñado a rechazar la levadura del orgullo. Las hierbas amargas a ser indiferentes ante la comodidad y el placer. Era de esperar que el Séder les enseñase a disciplinar sus cuerpos y su voluntad.”

“La gracia y misericordia de Cristo nos hace capaces de dar testimonio aunque sólo sea limitándonos a aceptar la copa que no podemos evitar. Porque la Eucaristía transformará nuestro sufrimiento en sacrificio. No es que Jesús sufriera y muriera para que nosotros no suframos ni muramos. No se trata de una mera sustitución. Es un misterio representativo y participativo. Jesús padeció y murió para dotar a nuestros sufrimientos de un valor redentor, un valor que nunca podrían haber poseído por sí mismos. Padeció y murió para investirnos de su amor. Lo hizo para que nuestro amor, sin disminuir nuestro sufrimiento ni evitarnos el dolor, transformase ese dolor en una pasión santa, el sufrimiento en sacrificio. Lo hizo para que nuestra vida en Cristo pueda culminar en una muerte Santa.”

“Marriage and family life give us constant opportunities to deny ourselves for the sake of others. And yet self-denial is not a mask for self-contempt, but the necessary means for achieving self-mastery; for self-mastery makes possible our self-giving and self-fulfillment. Sin is not wanting too much, but settling for too little. It's settling for self-gratification rather than self-fulfillment.”

“Mary is God's masterpiece. Have you ever walked into a museum where an artist was displaying his work? Can you imagine him being offended if you were viewing what he considered to be his masterpiece? Would he resent your looking at that instead of at him? 'Hey, you should be looking at me!' Rather, the artist would receive honor because of the attention you were giving his work. And Mary is God's work, from beginning to end.”

“When it comes to explaining the Blessed Virgin Mary, having a lot of love is more important than having a lot of answers. When we come up lacking, she’ll make greater goods out of our deficiencies, as only a mother can do. Whenever we're humiliated and shown our weakness, we should get ready for something better than we could ever plan and prepare to accomplish. Evangelize with joy, then, and with confidence. Know from the start that you don’t have all the answers-but your Savior does, and He loves His mother. He will give you everything you need, even if sometimes you need to fail.”

“As we grow detached from things, we come (with God's help) to master our desires, and we give the mastery over to God. Discipline and divine grace heal the intellect and the will of the effects of concupiscence. We can begin to see things clearly.”

“If we do not fill our mind with prayer, it will fill itself with anxieties, worries, temptations, resentments, and unwelcome memories.”