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Sexismo Quotes

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Sexismo Quotes

“Y sin embargo -pensó Ana mientras iban al encuentro del grupo-, es muy posible que sufra más que yo. Sus perspectivas de dicha no pueden haber terminado tan absolutamente. Es más joven que yo; más joven de sentimientos en caso de que no lo sea por edad; más joven por ser un hombre. Podrá rehacer su vida y ser feliz con alguna otra.”

“Fue en la cocina donde empecé a comprender el significado de la palabra "esposa”. Ahí estábamos, una pareja de 24 años: un día éramos una estudiante de doctorado y un artista, y al día siguiente éramos marido y mujer. Antes siempre habíamos puesto juntos sobre la mesa las rudimentarias comidas que tomábamos. Ahora, de pronto, Stefan estaba cada noche en su taller, dibujando o leyendo y yo estaba en la cocina, esforzándome por preparar y servir una comida que ambos pensábamos que debía ser adecuada. Recuerdo pasar me cobra y media preparando algún espantoso plato de cuchara sacado de una revista femenina para terminar engulléndolo los dos en 10 minutos, pasarme después una hora limpiando los cacharros y quedarme mirando el fregadero, pensando: "¿Será esto así durante los siguientes cuarenta años?”.”

“Con catorce años, mi primera psicoanalista me explica que lo que yo quiero es echarle un pulso a Dios. No entiendo su insistencia en quedebo renunciar, para alcanzar la salud mental, a mí deseo de follar únicamente con el top de la fémina, con las alfa hembras, con las superputitas, un deseo que ella llama «megalómano». Si considera ese deseo como excesivo es porque no soy un bio-hombre; si no ese deseo llevaría simplemente el título de «auto-estima».”

“El docente como ejemplo de conducta: Además de portar las tecnologías específicas, el docente [debía] ser un ejemplo —físico, biológico, moral, social, epistémico, etcétera— de conducta a seguir por sus alumnos. Adoptó entonces funciones de redención de sus alumnos, bajo la lógica del [...] "sacerdote laico". Se puso un peso muy importante en su accionar, por lo que el maestro debía ser un modelo aun fuera de la escuela, perdiendo así su vida privada, que quedó convertida en pública y expuesta a sanciones laborales. Junto con esto se presentan condiciones de trabajo deficientes —salariales, sobreexplotación, horas y jornadas laborales no pagas, etcétera— y [la idea de que el docente debe perseguir] retribuciones "superiores" no materiales. Esta "vocación forzada" condujo a la feminización de la profesión docente.”

“— Sí. Ciertamente nosotras no nos olvidamos tan pronto de ustedes como ustedes se olvidan de nosotras. Quizá sea éste nuestro destino y no un mérito de nuestra parte. No podemos evitarlo. Vivimos en casa, quietas, retraídas, y nuestros sentimientos hacen presa de nosotras. Ustedes se ven obligados a andar. Tienen una profesión, propósitos, negocios de una u otra clase que les llevan inmediatamente de vuelta al mundo, y la ocupación continua y el cambio debilitan las impresiones.”

“Acaso se lo lleva la que menos le cuesta. Halló en ella más fácil la vida ya pesada. Todo cerebro activo lleva un alma quebrada Y el hombre, en las mujeres, busca un poco de fiesta. Cuida mejor la casa la mujer que es modesta Y no tiene una vida mental imaginada. Si del hombre que adora se comprende engañada Recibe lo que sobra, y a su lado se acuesta. No por eso posee la mujer, todo entero, Al que, sin ser amante, puede ser compañero; Acaso él también sueña lo mismo que soñamos. Y, sobre el nudo diario de su vida tranquila, Regulada, en su pecho luminoso vigila Un ideal femenino, cuya clase ignoramos.”

“¿Por qué es tan importante el género en nuestra sociedad? A nivel social, el género es una forma muy efectiva de clasificación de las personas que permite estructurar áreas tan importantes como la división del trabajo, la familia, los cuidados o la reproducción. Por ello hay potentes factores económicos y políticos que contribuyen a mantener esta estructura binaria y desigual. Es un elemento que da mucha estabilidad a las relaciones sociales, haciéndolas más previsibles.”

“El problema no radica solamente en que mujeres y hombres seamos construidos como distintos sino que estemos ubicados en una estructura desigual en la cual lo masculino está mejor valorado socialmente. La desigualdad la podemos encontrar en todos los ámbitos de la vida. Aquí nos centraremos en el poder, el trabajo, el espacio físico y el sexo. ... en el poder: Los lugares de mayor responsabilidad de las instituciones sociales más poderosas (gobiernos, organizaciones patronales, sindicatos, bancos, partidos políticos...) están ocupados por hombres, salvo algunas excepciones y que tendemos leeeentamente hacia una mayor paridad. … en el trabajo: La llamada división sexual del trabajo supone que las tareas, los niveles de responsabilidad, el reconocimiento y la retribución están distribuidos de forma desigual entre hombres y mujeres. Los hombres adultos tienen una posición privilegiada en el mercado laboral: obtienen mejores puestos de trabajo, mejores horarios y mayores ingresos, mientras que las mujeres cobran menos por los mismos trabajos y están sobrerrepresentadas en los trabajos peor valorados. … en el espacio: Los hombres tienen tendencia a ocupar el espacio, a andar decididos, a actuar como si el espacio les perteneciera, mientras que las mujeres suelen ir por el mundo pendientes de los demás, de no molestar, de no tropezar, de no ocupar demasiado espacio, con miedo a ir solas por determinados lugares… … en el sexo: A la mujer se le atribuye una posición de objeto entregado al deseo masculino. La pasividad en la relación sexual, asociada a la feminidad, está connotada negativamente en nuestra cultura: expresiones como «dar por el culo» o «follarse a alguien» se utilizan para degradar o humillar a alguien.”

“Las personas tenemos margen de actuación, contamos con la posibilidad de romper con lo que se espera de nosotras, pero estamos muy condicionadas por nuestras identificaciones, por nuestros aprendizajes, por la necesidad de ser aceptadas socialmente, por el miedo a los castigos… Ello conduce a que tod@s reproduzcamos las diferencias y desigualdades entre mujeres y hombres más de lo que estamos dispuestas a reconocer. Estas diferencias y desigualdades socialmente construidas contienen el germen de la incomunicación entre mujeres y hombres y de la llamada violencia de género. Las agresiones y asesinatos de mujeres por parte de sus parejas o exparejas se pueden considerar el resultado de llevar al extremo la dinámica habitual de las relaciones entre hombres y mujeres: creer que el hombre es quien tiene el poder, que es el amo de su pareja, que la mujer tiene que adaptarse a sus necesidades y deseos...”

“Leo este prospecto de Testogel consciente de enfrentarme a un manual de microfascismo y, al mismo tiempo, inquieta por los efectos directos o secundarios de la molécula sobre mi cuerpo. El laboratorio presupone que el usuario de testosterona es un «hombre» que no produce naturalmente una cantidad suficiente de andrógenos y, por supuesto, que es heterosexual (las advertencias de la transferencia de la testosterona a través de la piel se dirigen a su supuesta pareja femenina). Pero ¿esta noción de hombre hace referencia a una definición cromosómica (XY), genital (que posee pene y testículos bien diferenciados) o legal (que la mención «hombre» figura sobre su carné de identidad)? Si la administración de testosterona sintética está indicada en casos de deficiencia de testosterona, ¿cuándo y bajo qué criterios es posible afirmar que un cuerpo es deficitario? ¿Son mis signos clínicos concluyentes de una falta de testosterona?, ¿acaso no es verdad que mi barba no se ha desarrollado, que mi clítoris no depasa el centímetro y medio? ¿Y cuál sería la talla ideal de un clítoris y su grado de erectibilidad? ¿Y los signos políticos?, ¿cómo medir los signos políticos?”

“—Da igual, es como con las bicis —continuó el primer hablante, autoritario—. Yo creía que me iban a regalar una bici de siete marchas con el sillín superguay, toda violeta, osea, una pasada, y va y me regalan esa azul clarito. Con una cesta. Una bici de chica. —Porque eres una chica —señaló uno de los otros. —Pues eso es sexismo, ¿vale? ¡Regalar a la gente cosas de chicas sólo porque sean chicas!”