Quotessence
Home / Topics / Recuerdos Quotes

Recuerdos Quotes

Browse 134 quotes about Recuerdos.

Recuerdos Quotes

“Las personas que me encontraba y las anécdotas que me ocurrían conduciendo por aquella carretera eran tan normales y corrientes como las que podía encontrar cualquier persona en cualquier calle. Ni tenían nada de especial ni tampoco vale la pena dejar constancia de ellas. Ahora bien, Buda dijo en una ocasión que «Dos personas tienen que vivir cien vidas para coincidir en un mismo barco; y tienen que vivir mil vidas para acabar convirtiéndose en marido y mujer». De manera que no podía olvidar así como así la mano que había dado, la sonrisa que había intercambiado, la conversación que había mantenido... No podía dejar marchar volando todo aquello, a merced del viento, como mi falda. Aprendí, incluso, a querer cada grano de arena del desierto. No puedo olvidar cada amanecer ni cada puesta de sol, y mucho menos puedo borrar los rostros de mis recuerdos.”

“La música se almacena principalmente en el lóbulo temporal, es la parte del cerebro que va desde la sien hasta la parte posterior del oído, y aunque esa zona es una de las primeras en verse afectadas por el alzhéimer, por algún motivo, ahí tenemos nuestra biblioteca musical. Nuestro propio iPod, para que tengas una idea. [...] Lo que ocurre es que los recuerdos más difíciles de borrar son los que están liados una vivencia emocional muy intensa; la música trae de la mano a las emociones y estos abren la puerta a algunos recuerdos.”

“Nosotros éramos venezolanos, ¿entiende? No sé si lo entiende, usted no es de aquí. Era como si todo volviese a empezar y nosotros fuésemos los niños de entonces, pero felices; o como si fuésemos nuestros propios padres, pero distintos. Nos infligíamos el sufrimiento de nuestra infancia y al mismo tiempo la mejorábamos. Recordábamos los momentos en que nos sentimos niños miserables, niños obligados a escuchar el sufrimiento milenario de nuestra herencia, eternamente agradecidos por el pan que nos comíamos, y luego nos imaginábamos otra infancia, como si hubiéramos sido inocentes. Sufríamos el dolor de muchos recuerdos, y luego tomábamos vino y escuchábamos música y nos reíamos.”

“Quizá se trata simplemente de dejar que pase el tiempo, creer ingenuamente en ese legendario reparador de heridas, hasta que llega el momento de admitir que la lesión está curada y ya no sangra aunque siga presente. Es entonces cuando nace la necesidad de no dejar que la memoria se desvanezca del todo. No queremos perder los recuerdos, aunque duelan. Pequeñas punzadas que no permiten que el corazón se duerma del todo.”

“Entonces, ¿para qué recuerda la gente? ¿Para reestablecer la verdad? ¿La justicia? ¿Para liberarse y olvidar? ¿Por qué comprenden que han participado en un acontecimiento grandioso? ¿O porque buscan en el pasado alguna protección? Y todo eso, a sabiendas de que los recuerdos son algo frágil, efímero; no se trata de conocimientos precisos, sino de conjeturas sobre uno mismo. No son aún conocimientos, son solo sentimientos. Lo que siento.”

“Hay palabras que no nos abandonan nunca por mucho que las digamos. Hay recuerdos que no nos dan tregua, no importa cuántas veces los hayamos compartido con los demás. Pero de pronto, un día, encontramos a alguien con el conjuro exacto, y ese día sucede la magia. Contamos lo mismo, relatamos los mismos hechos, pero esta vez, sentimos que la otra persona nos comprende. Y entonces, al fin, el recuerdo es exorcizado y deja de pesar. Las palabras nos abandonan y ya no las sentimos como fuego en la garganta y en el corazón.”

“Déjame respirar mucho tiempo, mucho tiempo, el olor de tus cabellos; sumergir en ellos el rostro, como hombre sediento en agua de manantial, y agitarlos con mi mano, como pañuelo odorífero, para sacudir recuerdos al aire. ¡Si pudieras saber todo lo que veo! ¡Todo lo que siento! ¡Todo lo que oigo en tus cabellos! Mi alma viaja en el perfume como el alma de los demás hombres en la música. Tus cabellos contienen todo un ensueño, lleno de velámenes y de mástiles; contienen vastos mares, cuyos monzones me llevan a climas de encanto, en que el espacio es más azul y más profundo, en que la atmósfera está perfumada por los frutos, por las hojas y por la piel humana. En el océano de tu cabellera entreveo un puerto en que pululan cantares melancólicos, hombres vigorosos de toda nación y navíos de toda forma, que recortan sus arquitecturas finas y complicadas en un cielo inmenso en que se repantiga el eterno calor. En las caricias de tu cabellera vuelvo a encontrar las languideces de las largas horas pasadas en un diván, en la cámara de un hermoso navío, mecidas por el balanceo imperceptible del puerto, entre macetas y jarros refrescantes. En el ardiente hogar de tu cabellera respiro el olor del tabaco mezclado con opio y azúcar; en la noche de tu cabellera veo resplandecer lo infinito del azul tropical; en las orillas vellosas de tu cabellera me emborracho con los olores combinados del algodón, del almizcle y del aceite de coco. Déjame morder mucho tiempo tus trenzas, pesadas y negras. Cuando mordisqueo tus cabellos elásticos y rebeldes, me parece que como recuerdos.”

“¡Asombrosos viajeros! ¡Cuántas historias nobles leemos en vuestros ojos profundos como lar mar! Mostradnos en los estuches de vuestras ricas memorias esas joyas admirables, hechas de astros y éteres. ¡Deseamos viajar sin vapor y sin velas! Para alegrar el tedio de nuestros calabozos, haced que a nuestras almas tendidas como velas, pasen vuestros recuerdos orlados de horizontes. Decidnos, ¿qué habéis visto?”

“1. “…todo mi ser se quedó anclado en el pasado, al que intento volver constantemente sin conseguirlo; excepto en mi mente, que se repite una y otra vez” - Emily”