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Quote by Mara Torres

“Pasamos todo el trayecto cantando las canciones que había grabado Rita y recordando cosas de hace mil años que ya hemos recordado cientos de veces pero que cada vez que las contamos nos gustan más y nos hacen más gracia.”

Quote by Mara Torres

Work

La vida imaginaria

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Author

Mara Torres

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“Entonces, ¿para qué recuerda la gente? ¿Para reestablecer la verdad? ¿La justicia? ¿Para liberarse y olvidar? ¿Por qué comprenden que han participado en un acontecimiento grandioso? ¿O porque buscan en el pasado alguna protección? Y todo eso, a sabiendas de que los recuerdos son algo frágil, efímero; no se trata de conocimientos precisos, sino de conjeturas sobre uno mismo. No son aún conocimientos, son solo sentimientos. Lo que siento.”

“Hay palabras que no nos abandonan nunca por mucho que las digamos. Hay recuerdos que no nos dan tregua, no importa cuántas veces los hayamos compartido con los demás. Pero de pronto, un día, encontramos a alguien con el conjuro exacto, y ese día sucede la magia. Contamos lo mismo, relatamos los mismos hechos, pero esta vez, sentimos que la otra persona nos comprende. Y entonces, al fin, el recuerdo es exorcizado y deja de pesar. Las palabras nos abandonan y ya no las sentimos como fuego en la garganta y en el corazón.”

“Déjame respirar mucho tiempo, mucho tiempo, el olor de tus cabellos; sumergir en ellos el rostro, como hombre sediento en agua de manantial, y agitarlos con mi mano, como pañuelo odorífero, para sacudir recuerdos al aire. ¡Si pudieras saber todo lo que veo! ¡Todo lo que siento! ¡Todo lo que oigo en tus cabellos! Mi alma viaja en el perfume como el alma de los demás hombres en la música. Tus cabellos contienen todo un ensueño, lleno de velámenes y de mástiles; contienen vastos mares, cuyos monzones me llevan a climas de encanto, en que el espacio es más azul y más profundo, en que la atmósfera está perfumada por los frutos, por las hojas y por la piel humana. En el océano de tu cabellera entreveo un puerto en que pululan cantares melancólicos, hombres vigorosos de toda nación y navíos de toda forma, que recortan sus arquitecturas finas y complicadas en un cielo inmenso en que se repantiga el eterno calor. En las caricias de tu cabellera vuelvo a encontrar las languideces de las largas horas pasadas en un diván, en la cámara de un hermoso navío, mecidas por el balanceo imperceptible del puerto, entre macetas y jarros refrescantes. En el ardiente hogar de tu cabellera respiro el olor del tabaco mezclado con opio y azúcar; en la noche de tu cabellera veo resplandecer lo infinito del azul tropical; en las orillas vellosas de tu cabellera me emborracho con los olores combinados del algodón, del almizcle y del aceite de coco. Déjame morder mucho tiempo tus trenzas, pesadas y negras. Cuando mordisqueo tus cabellos elásticos y rebeldes, me parece que como recuerdos.”