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Quote by Philip Schultz

“I could take a walk with my wife and try to explain the ghosts I can't stop speaking to. Or I could read all those books piling up about the beginning of the end of understanding... Meanwhile, it's such a beautiful morning, the changing colors, the hypnotic light. I could sit by the window watching the leaves, which seem to know exactly how to fall from one moment to the next. Or I could lose everything and have to begin over again.”

Quote by Philip Schultz

Book:Failure

Work

Failure

This book delves into the multifaceted nature of failure, exploring its causes, consequences, and lessons learned. It examines how failure can lead to growth and success, and offers insights into the psychological and emotional aspects of encountering and overcoming failure. more

Author

Philip Schultz
Philip Schultz

Philip Schultz is an American poet born in 1945. His poetry is known for its profound emotion and unique linguistic style, and he has received numerous literary awards. more

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“Someday, with the right man in the White House, there will be a Department of Jesus, yes and a Secretary of Jesus.… Dismantle the New Deal, reverse the effects of World War II, restore fascism at home and around the world, flee into the past, can’t you feel it, all the dangerous childish stupidity—“I don’t like the way it came out, I want it to be my way.”

“En griego, «regreso» se dice nostos. Algos significa “sufrimiento”. La nostalgia es, pues, el sufrimiento causado por el deseo incumplido de regresar. La mayoría de los europeos puede emplear para esta noción fundamental una palabra de origen griego (nostalgia) y, además, otras palabras con raíces en la lengua nacional: en español decimos “añoranza”; en portugués, saudade. En cada lengua estas palabras poseen un matiz semántico distinto. Con frecuencia tan sólo significan la tristeza causada por la imposibilidad de regresar a la propia tierra. Morriña del terruño. Morriña del hogar. En inglés sería homesickness, o en alemán Heimweh, o en holandés heimwee. Pero es una reducción espacial de esa gran noción. El islandés, una de las lenguas europeas más antiguas, distingue claramente dos términos: söknudur: nostalgia en su sentido general; y heimfra: morriña del terruño. Los checos, al lado de la palabra “nostalgia” tomada del griego, tienen para la misma noción su propio sustantivo: stesk, y su propio verbo; una de las frases de amor checas más conmovedoras es styska se mi po tobe: “te añoro; ya no puedo soportar el dolor de tu ausencia”. En español, “añoranza” proviene del verbo “añorar”, que proviene a su vez del catalán enyorar, derivado del verbo latino ignorare (ignorar, no saber de algo). A la luz de esta etimología, la nostalgia se nos revela como el dolor de la ignorancia. Estás lejos, y no sé qué es de ti. Mi país queda lejos, y no sé qué ocurre en él. Algunas lenguas tienen alguna dificultad con la añoranza: los franceses sólo pueden expresarla mediante la palabra de origen griego (nostalgie) y no tienen verbo; pueden decir: je m?ennuie de toi (equivalente a «te echo de menos» o “en falta”), pero esta expresión es endeble, fría, en todo caso demasiado leve para un sentimiento tan grave. Los alemanes emplean pocas veces la palabra “nostalgia” en su forma griega y prefieren decir Sehnsucht: deseo de lo que está ausente; pero Sehnsucht puede aludir tanto a lo que fue como a lo que nunca ha sido (una nueva aventura), por lo que no implica necesariamente la idea de un nostos; para incluir en la Sehnsucht la obsesión del regreso, habría que añadir un complemento: Senhsucht nach der Vergangenheit, nach der verlorenen Kindheit, o nach der ersten Liebe (deseo del pasado, de la infancia perdida o del primer amor).”

“Carefully squeezing through the forest of adults that crowded the aisles, feeling like an intruder in a forbidden temple, he cautiously pushed deeper into the newsstand and found a new paperback by a writer whose novel about vampires he had read and reread until the cover was falling apart. There had been an all-black cover on the vampire book. This new one gleamed like polished chrome. It was called THE SHINING, but it cost $2.50 and he had spent all but $1.25 of his weekly allowance on some STAR WARS stuff at the mall.”