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Quote by Hiroko Oyamada

“Abrí la ventana y oí a las cigarras cantar. No sé si era porque estaba en el campo y había muchos árboles o por la influencia del clima de ese año, pero nunca las había oído con tanta intensidad. Era como si me hubiese tragado una y estuviese estridulando desde el interior de mi cuerpo. A la estridencia del sonido me acostumbraba enseguida, pero en cuanto advertía un cambio de ritmo y volvía mi atención sobre ellas sentía que su canto se adhería a mi piel y me asfixiaba.”

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Work

The Hole

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Author

Hiroko Oyamada

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“…quizás la estatua que más me gusta, se encuentra en una puerta entre la quinta y la cuarta sala del noroeste. Es la Estatua de un Fauno, una criatura mitad hombre y mitad cabra, con una cabeza de exuberantes rizos. Sonríe ligeramente y se lleva el dedo índice a los labios. Siempre he tenido la impresión de que quería decirme algo o tal vez advertirme de algo: ¡Silencio! parece decir. ¡Ten cuidado!”

“Y esperar a que el hambre la desesperara, y hablarle desde el otro lado de la puerta, hablarle de que nadie vendría a buscarla, porque a nadie le interesaba. A lo mejor incluso entrar otra vez, varias veces si hacía falta, y mostrarle cada vez algo más de su verdadera forma. Y de su verdadero olor. Y, por su supuesto, de su verdadero tacto. Ah, ella sabía que nada aterraba tanto como su tacto.”

“No era sólo a tus padres a los que querías escribir, también a tus amigos, a tus primos y tíos. Pero no podías permitirte comprar suficientes perfumes, bolsos y zapatos para todos, y pagar el alquiler con lo que ganabas de camarera, de modo que no escribías a nadie. Por la noche algo se enroscaba alrededor de tu cuello. Algo que casi te asfixiaba antes de que te quedaras dormida.”

“Si mi madre no era capaz de identificar en otra mujer reacciones a un marido o un amante que duplicasen las suyas, no lo consideraba amor. Y el amor, decía, lo era todo. La vida de una mujer estaba determinada por el amor. Cualquier indicio que probase lo contrario —y las pruebas, de hecho, abundaban— era descartado e ignorado por sistema, tachado de su discurso y vetado por su intelecto.”

“Comprendí que se acercaba el final. Mi madre había comenzado en ese momento el viaje hacia el lugar en el que se encuentra ahora. Hacia su estrella en la Osa Menor, hacia su campo de girasoles suspendido en el cielo o tal vez hacia otro universo, donde existe tan solo un Mar Entero de Esmeralda, que de vez en cuando se desmigaja y llega a otros mundos en forma de ojos verdes.”