Quotessence
Home / Quotes / Quote by Maggie O'Farrell

Quote by Maggie O'Farrell

“Sigue pintando mucho rato, se aleja de la tavola y vuelve a acercarse. Observa la transición del cuenco a la miel y a los pliegues y arrugas del paño. Sigue su curso entre los objetos, entre la forma en que influyen unos en otros, entre los espacios y las conversaciones que sostienen entre ellos; se reduce al tamaño de un escarabajo para poder pasar por los huecos que quedan entre los melocotones y por los hexágonos contiguos del panal. Palpa las formas correspondientes en el cuadro usando los pinceles como si fueran patas o antenas, buscando el camino en el terreno desconocido de cada objeto, abriéndose paso en lo que hay por debajo de lo que se ve”

Quote by Maggie O'Farrell

Author

Maggie O'Farrell
Maggie O'Farrell

Maggie O'Farrell is an Irish author born in 1972. Her works are known for their deep character development and emotionally rich storytelling. O'Farrell's writing often focuses on family relationships and women's experiences, frequently exploring themes of love, marriage, and identity. more

You May Also Like

“Acredita que nenhum mestre veneziano possui esta poesia, esta fé, esta tua sensibilidade, nem a pureza e o brilho da tua pintura. Mas os quadros deles são muito mais persuasivos, aproximam-se mais da verdadeira vida. Em vez de pintarem como se estivessem no alto de um minarete, de uma altura suficiente que os faça desdenhar aquilo que os ocidentais chamam perspectiva, eles põem-se, pelo contrário, ao nível da rua, ou no interior do quarto de um príncipe, para pintarem a cama, a colcha, o escritório, o espelho, o seu leopardo, a sua filha, as suas moedas de ouro. Eles põem lá tudo, como sabes. Aliás, nem tudo o que eles fazem me seduz. Indispõem-me e acho mesquinha, sobretudo, aquela maneira de quererem a todo o custo representar o mundo tal como parece. Mas há tanta sedução no resultado que eles obtêm com esse método! Porque eles pintam o que vêem, o que o seu olho vê, exactamente como visão o recebe, enquanto nós pintamos o que contemplamos.”

“No pensaste jamás que ese espejo eran mis ojos, que esa puerta que el viento abate era mi corazón, latiendo, puesto al desnudo por la habilidad de un cirujano que llega en la noche a ejercitar su destreza en la carroña ansiosa de nuestros cuerpos, un corazón que late ante un espejo, imagen de una puerta que golpea contra el quicio mientras afuera, más allá de sí misma, la lluvia incesante golpea en la noche contra la ventana como tratando de impedir que tu última mirada escape, para que nuestro sueño no huya de nosotros, y se quede, para siempre, fijo en la actitud de esos personajes representados en el cuadro: un cuadro que por la ebriedad de nuestro deseo creímos que era real y que sólo ahora sabemos que no era un cuadro, sino un espejo en cuya superficie nos estamos viendo morir.”

“Habían pasado tantos años desde que trabajaba con mi maestro, que me había olvidado de la sensación de estar frente a frente con una obra tan antigua, sin luces de museo, sin una línea que me impidiera aproximarme y tocar las craqueladuras, oler la vejez de los materiales, adivinar las pinceladas debajo de las veladuras y la pátina. Era como traspasar la impostura de la sacralidad para entrar en el cuadro y apropiarme de él, de todo el genio que había detrás de la imagen y que funcionaba como un mecanismo de precisión; el engranaje de un reloj que llevara cientos de años oculto, sin detenerse.”