“Pero que nadie se rasgue las vestiduras: no hay corrupto sin corruptor. Y corruptores tenemos de sobra. Sobre todo en sitios como este, donde las únicas fuentes de riqueza son el turismo y lo público. El turismo no siempre va bien. Oscila como una veleta. Cualquier cosa puede llevarse a nuestros guiris a otro lado. Pero lo público es una mina de oro. Siempre hay basura que gestionar, carreteras que arreglar, obras que hacer, gente a la que curar o cuidar o enseñar, dependencias que limpiar, vigilar, administrar. Y hace años que vendimos la moto de que esas cosas las hacen mejor las empresas privadas que los funcionarios” PolíticaCorrupción Book:Un tío con una bolsa en la cabeza Source: Un tío con una bolsa en la cabeza