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Maria Martinez Quotes

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Famous Maria Martinez Quotes

“Ese amor, que explota de la nada como una supernova, no existe. Solo es un pensamiento idealizado, que solemos confundir con otra reacción química igual de arrolladora: la atracción. Ese algo que te hace mirar los labios de un desconocido y que los tuyos se entreabran por puro reflejo. Que tu piel se erice allí donde sus ojos se posan. Ese estremecimiento tan íntimo que te hace contraer los músculos y aguantar la respiración. Esa mirada que, de repente, te hace sentir. Cosas buenas. Agradables. A veces desconocidas. Ese aroma único y personal que provoca una liberación descontrolada de endorfinas que invaden tu sangre como una droga y crean una dependencia inmediata. Y te descubres necesitando otra dosis. En forma de sonrisa. De mirada. De un olor que se te pega en la lengua y que paladeas mucho tiempo después. Y la atracción se transforma en deseo. Del que duele y no se calma.”

“Las partes feas no desaparecen si miras a otro lado. Las equivocaciones no se borran con goma. Lo que se guarda ocupa un espacio limitado y acaba por desbordarse. O puede que no, y esa posibilidad es aún peor. Entregarte a la inercia. Cerrar los ojos, taparte los oídos y morderte la lengua, hasta que olvides cómo funcionan esos sentidos y los otros terminen por diluirse como niebla en el viento.”

“Pero las emociones no se pueden controlar, Nacen, crecen, se extienden como raíces que se alimentan de ti y te rodean. Puedes fingir no sentirlas. Convencerte de que no existen, pero eso no las hará desaparecer. Son sombras con vida propia. No importa cuánto corras, cuánto trates de alejarte, siempre estarán ahí, pegadas a tus pies, Las proyectarás incluso en los días nublados.”

“Apenas hablamos de nada. Solo estuvimos. Envueltos en un silencio cómodo, sin la necesidad de llenarlo con palabras. A veces lo pillaba estudiándome. O él me descubría a mí. Y nos quedábamos atrapados en ese instante, sin ir a más. Con el deseo de que sucediera. Con el miedo a que ocurriera. Contenidos. Y la pregunta no era por qué, sino hasta cuándo.”

“Estábamos tan cerca que compartíamos el mismo aliento. Un milímetro más y encontraría su boca. Pero había tanto en ese espacio entre nosotros, justo antes de besarnos, que necesitaba alargarlo un instante más. Necesitaba perderme en ese silencio que decía mucho más que palabras. En el anhelo que revoloteaba como una mariposa entre sus labios y los míos. Un segundo. Dos. Tres... ¿Cómo se ignora lo que late en tu interior? No se puede.”