“Si quiere que lo traten con respeto, no se olvide de tener siempre en el ropero un traje nuevo y unos zapatos flamantes. Muérase de hambre, pero que no le fallen guantes ni bastón. Aféitese, si no tiene navaja con un vidrio, y póngase, en vez de polvo, cualquier compuesto de pulir metales; pero si va a pedir algo, vaya con la prestancia de un gran señor y la insolencia de un príncipe. La gente en este país, sólo respeta a los insolentes y a los mal educados. Si usted entra a un juzgado o a una comisaría hablando fuerte y sin quitarse el sombrero, todos le atenderán cortésmente, temerosos que usted sea algún bandido que actúa en política.” SociedadCorrupciónEstética Book:Aguafuertes porteñas Source: Aguafuertes porteñas