“Sin el lenguaje, ¿qué nos queda?”
“Envejecer es duro, y mucho más para las actrices, casi ninguna envejece bien.”
Source: Salvo mi corazón, todo está bien
“Cuando alcanzas la senectud, te llega el momento de analizar lo que ha sido tu vida; fracasos, aciertos…, todo lo sometes a una pormenorizada exploración. De unas te arrepientes, de otras te complaces, pero hay alguna herida abierta que te queda en la mente y en el corazón, que por mucho que quieras, ya no cicatrizarán nunca por la sinrazón.”
“La belleza de la juventud humana se pierde cuando la carne envejece, no obstante, el alma nunca muere. Por más viejo en edad que llegue a ser un hombre, si en sus ojos se ve el amor, qué más juventud se le podría pedir, y qué otra belleza.”
Source: Se Publicó En Deserfue (Pluma y Corona)
“It would be nice if you could let me in on these rules,” said Mia, a bit frightened.
“You are right, Mia. However, this is like life: you don’t even know the rules yet and
you are already expected to play. You haven’t missed anything yet,” replied Madame
Charlotte a bit stiffly.”
Source: The Golden Phoenix and the Blue Jackal
“Más vale ser un hombre viejo que un muchacho que se cree hombre.”
Source: The Clan of the Cave Bear
“Mas aunque el señor de la vida te proteja y la enfermedad te respete, en medio de los placeres sabrá encontrate la vejez, y entonces tú, el más hermoso de los sakias, marcharás como un cadáver, buscando reclinar tu cabeza en la almohada eterna”
Source: EL DESPERTAR DEL BUDA (Edición anotada, con hipervínculos a webs seleccionadas). (Colección Esenciales Vicente Blasco Ibáñez nº 3)
“El sakia peleaba como un león para distinguirse y ennoblercese, no sabiendo que la vejez lo encontraría lo mismo bajo la coraza del soldado que entre los velos de seda de cortesano”
Source: EL DESPERTAR DEL BUDA (Edición anotada, con hipervínculos a webs seleccionadas). (Colección Esenciales Vicente Blasco Ibáñez nº 3)
“Ya no tengo tanta resistencia, ni tantos reflejos, Amycus -contestó Dumbledore-. Son cosas de la edad. Algún día quizá te pase a ti, si tienes suerte.”
“Entre las cosas más importantes que se van preparando dentro de uno se cuentan los encuentros aplazados. Puede tratarse tanto de lugares como de personas, tanto de cuadros como de libros. Hay ciudades que ansío tanto ver, que es como si estuviese predestinado a pasar en ellas una vida entera, desde el comienzo. Con cien ardides evito ir a esas ciudades, y cada nueva ocasión de visitarlas que dejo pasar acrecienta tanto su importancia en mí, que cabría pensar que estoy en el mundo únicamente en razón de ellas, y que si dichas ciudades, que me siguen aguardando, no existiesen, hace ya mucho tiempo que habría yo perecido. Hay personas sobre las cuales oigo hablar con gusto, y es tanto lo que oigo, y tal la avidez con que lo oigo, que podría pensarse que sé yo más sobre ellas que ellas mismas, pero evito ver alguna foto o cualquier representación visual suya, como si hubiera una prohibición especial y justificada de conocer su rostro.
También hay personas con las que durante años me he venido encontrando en un mismo camino, personas sobre las cuales reflexiono, parecidas a enigmas que me hubieran encargado de resolver a mí, y no les dirijo, sin embargo, una sola palabra, paso mudo a su lado como mudas ellas pasan junto a mí, y nos miramos con una mirada que es una pregunta y mantenemos bien cerrados los labios; me imagino nuestra primera conversación, y me emociono al pensar cuántas cosas inesperadas llegaría a conocer. Y hay, finalmente, personas a las que desde hace años vengo amando sin que ellas puedan llegar a barruntarlo; yo me voy haciendo cada vez más viejo, y sin duda tiene que parecer una ilusión absurda el que alguna vez vaya a decirles que las amo, aunque siempre vivo pensando en ese instante magnífico. Sería incapaz de existir sin estos prolijos preparativos de lo futuro; y cuando me examino a mí mismo con detalle, veo que no son para mí menos importantes que las sorpresas súbitas que llegan como si no llegasen de ningún sitio y subyugan en el acto.
No me gustaría mencionar los libros para los que todavía me estoy preparando; entre ellos se cuentan algunas de las obras más famosas de la literatura universal, obras de cuya importancia no me permitirá dudar, pues sobre ellas están de acuerdo todos aquellos autores del pasado cuyas opiniones han sido determinantes para mí. Es evidente que, tras haber estado aguardando veinte años, una colisión con esas obras se convierte en algo de enorme importancia; tal vez sólo así resulte posible acceder a esos renacimientos espirituales que nos preserven de las consecuencias de la rutina y la decadencia.”
Source: Masa y poder