Quotessence
Home / Quotes / Quote by Sarah J. Maas

Quote by Sarah J. Maas

“—¿Te enamoraste de mí porque yo te recordaba a tu amigo? —pregunté con voz casi sin expresión. Él me tocó la nariz. —Me enamoré de ti, sabelotodo, porque eras de los nuestros..., porque no me tuviste miedo y porque decidiste terminar tu victoria espectacular arrojándole ese pedazo de hueso a Amarantha como una jabalina. Entonces sentí el espíritu de Cassian junto a mí, y habría jurado que lo oí decir: «Si no te casas con ella, estúpido, lo haré yo». –Capítulo 55, pág. 500”

Quote by Sarah J. Maas

Work

A Court of Mist and Fury

Browse quotes and source details for this work. more

Author

Sarah J. Maas
Sarah J. Maas

Sarah J. Maas is an American author known for her fantasy novels. Her works are celebrated for their rich imagination, complex characters, and gripping plots. Born on March 5, 1986, Maas has developed a passion for writing from a young age and has become a successful author in her own right. more

You May Also Like

“Rhys brushed a hand down my arm. “You are, as always, free to go wherever and whenever you wish. But what I think Mor is saying is ... try to leave a note the next time.” The words were casual, but that was panic in his eyes. Not—not the controlling fear Tamlin had once succumbed to, but ... genuine terror of not knowing where I was, if I needed help. Just as I would want to know where he was, if he needed help, if he vanished when our enemies surrounded us. “I’m sorry,” I said. To him, to the others.”

“—Tú —jadeé sin apartar los ojos de los músicos que tocaban con tanta perfección que hasta los clientes de los restaurantes de los alrededores habían dejado de comer—. Tú enviaste esa música al calabozo. ¿Por qué? La voz de Rhysand era ronca. —Porque estabas a punto de rendirte. Y no encontré ninguna otra forma de salvarte. La música se alzó hasta parecer llenarlo todo. Yo había visto un palacio en el cielo en las alucinaciones..., un lugar entre la puesta del sol y el amanecer, una casa sobre los pilares de piedra de luna. —Vi la Corte Noche. Él me miró de refilón. —Yo no te mandé esas imágenes.”

“El bien. No, yo no era el bien. Yo no era nada, y mi alma, mi alma eterna, estaba maldita... Traté de conseguir que los pulmones que me traicionaban tomaran aire para decir la palabra. No..., no. Pero no tuve que decirla. Él trueno sonó detrás de mí como si alguien hubiera arrojado dos enormes piedras, una contra la otra. Todos gritaron y cayeron hacia atrás, algunos desaparecieron corriendo por los costados del patio. Se abrió la oscuridad. Yo me volví, y a través de la noche que se movía como humo en el viento, descubrí a Rhysand, que en ese momento se enderezaba las solapas de la chaqueta negra. —Hola, Feyre, querida —ronroneó.”

“Hubo una explosión roja frente a mí; de pronto no conseguía respirar con suficiente rapidez, no podía pensar por encima del rugido que me atroanaba la cabeza. En un instante estaba mirando fijamente, en el siguiente, tenía un zapato en la mano. Se lo tiré con todas mis fuerzas. Todas mis fuerzas eran fuerzas considerables, fuerzas de inmortal. Apenas vi la sandalia de seda cuando voló atravesando el aire, rápida como una estrella fugaz, tan rápida que ni un alto lord hubiera podido detectarla... Lo golpeó directamente en la cabeza. Rhys se volvió, tenía una mano en la parte posterior de la cabeza, los ojos muy abiertos. Yo ya tenía el otro zapato en la mano. Los labios de Rhys se despegaron de sus dientes. —A ver si te atreves. —Genio... Debia de tener un día para dejar traslucir así su genio. –Capítulo 5, pág. 56”