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Quote by Beatriz Llenín Figueroa

“Lo cierto es que nos sobran, por mucho, los motivos para llorar, apasionadamente. No hay cuerpo que resista tanta absorción del mal que nos envuelve sin dar de sí. Habría que politizar la práctica cultural de las lloronas en los funerales, convirtiéndolas en manifestaciones que retomen el espacio público. Habría que refutar la abyección y feminización (entendida como subordinación) del llanto y reivindicarlo como una práctica política en oposición al régimen del Padre, de la raíz, de la tierra, de la posesión, de la frontera. Habría que echarse a llorar colectivamente y hacer circular el mar primigenio de la humanidad, a ver si echamos a andar entonces, desde el pensamiento de las vísceras, mejores maneras de habitar este planeta Agua, que no Tierra.”

Quote by Beatriz Llenín Figueroa

Work

Puerto Islas: Crónicas, crisis, amor

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Author

Beatriz Llenín Figueroa

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“Los pensadores de la Ilustración, que habían comenzado a estudiar hasta el último rincón de la naturaleza a través de las nuevas ciencias —la botánica, la zoología, la química, la física—, propusieron en algún momento una idea osada: si las ciencias podían dar todas las respuestas sobre la naturaleza, pensaron, de seguro podría crearse una ciencia de lo humano capaz de darlas todas sobre nuestra naturaleza. ¿ No era el hombre una entidad tan susceptible de ser estudiada a través de las ciencias como las estrellas o las plantas? ¿ No se podían conocer científicamente al hombre, no se podían establecer de manera científica sus necesidades y sus deseos para resolverlos científicamente? Este impulso racional, que produjo progresos notables en el mundo político y económico, dejó en evidencia un vacío. Al tratar de cubrir en las ciencias de la razones estudio de lo humano, de repente se notó mas que antes la existencia de un espacio al cual esas ciencias no alcanzaban a llegar: un espacio irracional, contradictorio y oscuro, que no se puede explorar con esas herramientas. Es el lugar de nuestros demonios, de nuestros secretos inconfesables, de nuestra emociones discordantes, ese lugar donde ocurren cosas que trastocan vidas aunque sean invisibles, ese lugar de nuestra irracionalidad y nuestras pasiones y los errores que cometemos por esas pasiones y esa irracionalidad, ese lugar que no podríamos explorar ni comprender si no contáramos con esta invención que lo ilumina y, al hacerlo, nos revela quiénes somos: esta invención que nos inventa”