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Quote by Karen Holmes

“A aquellas horas el parque estaba completamente desierto. La oscuridad aún era más densa que en Puenteviejo, los viejos faroles sólo iluminaban la zona de los bancos, pero los árboles formaban sombras fantasmagóricas sobre los pequeños caminos y recodos. El parque, que siempre le había parecido acogedor, ahora tenía un aire amenazador que erizaba el vello de sus brazos descubiertos. No había tenido tiempo de echarse un chal encima.”

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Karen Holmes

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“Sufrir. Aquella chica no sabía lo que era sufrir. Ninguna Blackburn sabía lo que era sufrir por algo. Vivían en su torre de marfil, protegidas del mundo e infligiendo dolor cuando les apetecía.”

“Las calles de La Seda no habían notado el impacto de las desapariciones. O no le daban tanta importancia como en Puenteviejo. La vida seguía. Los negocios abiertos, la gente caminando con rumbos fijos, algunos esperando en las esquinas que les compraran mercancías no del todo legales…”

“Summer subió al automóvil y dejó que la noche la acunara mientras el viento levantaba los volantes de su vestido y hacía volar los mechones de su pelo. De pronto, sintió unas burbujas de emoción que subían por su esófago, dándole ganas de reír, pero se contuvo. Observó el perfil de Dereck que conducía sonriente mientras la miraba de refilón. La barbilla cuadrada y firme estaba apuradamente afeitada. Su pelo, oscuro y bien peinado con la raya al lado, se mantenía fijo en su lugar. A Summer le habría gustado entrelazar sus dedos con los mechones y obligarlos a moverse con el viento en lugar de mantener esa inmovilidad tan poco natural, pero que tan bien le quedaba. Pero eran sus ojos, azules y brillantes los que la llamaban como un imán. Podría pasarse horas sumergida en ese mar profundo de los ojos de Dereck Driscoll y olvidar todo lo que tenía a su alrededor. Dereck giró la cabeza y sonrió.”

“En el lateral izquierdo, Summer observó una estatua de belleza clásica. El mármol brillante parecía llamarla, como si tuviera mil secretos que contar. Pero no podía dedicarse a acariciar estatuas en presencia de tanta gente. Y menos en presencia de Dereck Driscoll, que en cualquier momento podría asociarla con Ada James, la enemiga de la fiscalía en tantos casos que Summer no se atrevía ni a pensar.”