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Quote by Karen Holmes

“Summer subió al automóvil y dejó que la noche la acunara mientras el viento levantaba los volantes de su vestido y hacía volar los mechones de su pelo. De pronto, sintió unas burbujas de emoción que subían por su esófago, dándole ganas de reír, pero se contuvo. Observó el perfil de Dereck que conducía sonriente mientras la miraba de refilón. La barbilla cuadrada y firme estaba apuradamente afeitada. Su pelo, oscuro y bien peinado con la raya al lado, se mantenía fijo en su lugar. A Summer le habría gustado entrelazar sus dedos con los mechones y obligarlos a moverse con el viento en lugar de mantener esa inmovilidad tan poco natural, pero que tan bien le quedaba. Pero eran sus ojos, azules y brillantes los que la llamaban como un imán. Podría pasarse horas sumergida en ese mar profundo de los ojos de Dereck Driscoll y olvidar todo lo que tenía a su alrededor. Dereck giró la cabeza y sonrió.”

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Karen Holmes

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“En el lateral izquierdo, Summer observó una estatua de belleza clásica. El mármol brillante parecía llamarla, como si tuviera mil secretos que contar. Pero no podía dedicarse a acariciar estatuas en presencia de tanta gente. Y menos en presencia de Dereck Driscoll, que en cualquier momento podría asociarla con Ada James, la enemiga de la fiscalía en tantos casos que Summer no se atrevía ni a pensar.”

“Pasó junto á la barca del abuelo, y el cazador se llevó la mano á los ojos, como si le hiriese un relámpago. —¡Mare de Deul—gimió aterrado, mientras la escopeta se le iba de las manos. Tonet se irguió, con la mirada loca, estremecido de pies á cabeza, como si el aire faltas© de pronto en sus pulmones. Víó junto á la borda de BU barca un lio de trapos, y en él algo lívido y gelatinoso erizado de eanguijaeiae: una cabecita hinchada, deforme, negruzca, con las cuencas vacías y colgando de una de ellas el globo de un ojo: todo tan repugnante, tan hediondo, que parecía entenebrecer repentinamente el agua y el espacio, haciendo que en pleno sol cayese la noche sobre el lago. Levantó la percha con ambas manoi^, y fué tan tremendo el golpe, que el cráneo de la perra crujió como si se rompiese, y el pobre animal, dando un aullido, se hundió con su presa en las aguas arremolinadas.”