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Quote by Isabel Ibañez

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Together We Burn

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Author

Isabel Ibañez

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“Ranjish hi sahi dil hi dukhane ke liye aa aa phir se mujhe chhod ke jaane ke liye aa.. Pahale se maraasim na sahii phir bhi kabhi tou rasm-o-rahe duniya hi nibhane ke liye aa.. Kis kis ko batayenge judaai ka sabab ham tu mujhse khafaa hai tou zamaane ke liye aa.. kuch tou mere pindaar-e-mohabbat ka bharam rakh tu bhi to kabhi mujh ko manaane ke liye aa.. ek umr se hoon lazzat-e-giriyaa se bhi maharuum aye raahat-e-jaan mujh ko rulaane ke liye aa.. ab tak dil-e-khushfeham ko tujh se hain ummiden ye aakharii shammen bhi bujhaane ke liye aa ....”

“Cuando se fundó el Estado de Israel, en 1948, todos mis amigos judíos estaban felices; yo fui el aguafiestas. Les advertí: —Estamos construyendo un gueto nosotros mismos. Estaremos rodeados por decenas de millones de musulmanes que nunca perdonarán, nunca olvidarán y nunca desaparecerán. Estaba en lo cierto, sobre todo cuando resultó que los árabes estaban asentados en la mayor parte de los abastecimientos petrolíferos del mundo. Así que las naciones del mundo, que necesitaban el petróleo, pensaron que era diplomático ser pro-árabe. (Si el tema de las reservas petrolíferas se hubiese conocido antes, estoy convencido de que Israel no se habría creado.) Pero ¿no merecemos los judíos una patria? En realidad, creo que a ningún grupo humano le conviene pertenecer a una “patria” en el sentido habitual de la palabra. La Tierra no debería estar dividida en cientos de secciones diferentes, cada una habitada por un solo segmento autodefinido de la humanidad que considera que su propio bienestar y su propia “seguridad nacional” están por encima de cualquier otra consideración. Soy partidario de la diversidad cultural y me gustaría que cada grupo identificable valorara su patrimonio cultural. Por ejemplo, soy un patriota de Nueva York y si viviera en Los Ángeles me encantaría reunirme con otros neoyorquinos expatriados y cantar Give My Regards to Broadway. No obstante, este tipo de sentimientos deben ser culturales y benignos. Estoy en contra de ello si cada grupo desprecia a los demás y aspira a destruirlos. Estoy en contra de dar armas a cada pequeño grupo autodefinido con las que reforzar su propio orgullo y sus prejuicios. La Tierra se enfrenta en la actualidad a problemas medioambientales que amenazan con la inminente destrucción de la civilización y con el final del planeta como un lugar habitable. La humanidad no se pude permitir desperdiciar sus recursos financieros y emocionales en peleas interminables y sin sentido entre los diversos grupos. Debe haber un sentido de lo global en el que todo el mundo se una para resolver los problemas reales a los que nos enfrentamos todos. ¿Se puede hacer esto? La pregunta equivale a: ¿puede sobrevivir la humanidad? Por tanto, no soy sionista porque no creo en las naciones y porque los sionistas lo único que hacen es crear una nación más para dar lugar a más conflictos. Crean su nación para tener “derechos”, “exigencias” y “seguridad nacional” y para sentir que deben protegerla de sus vecinos. ¡No hay naciones! Sólo existe la humanidad. Y si no llegamos a entender esto pronto, las naciones desaparecerán, porque no existirá la humanidad.”

“Quizá en el corazón de cada uno de los que ahora desean nuestro mal se remuevan motivos distintos para odiarnos. Algunos serán campesinos que después de un mal año tienen que pagar de todas formas sus impuestos. En el fondo de su ser desearían maldecir al rey o incluso al cielo por su desdicha, pero tienen miedo a llegar tan lejos en sus injurias y se limitan a desear la desgracia del recaudador de impuestos que, a veces, es un judío. Otros son tan pobres que saben que por debajo de ellos no existe nadie a quien puedan contemplar como a alguien inferior y más desafortunado. También a ésos les agrada descubrir la existencia de gentes a las que mirar con desprecio por encima del hombro, de gentes como nosotros. Luego están los resentidos que se creen maltratados injustamente por la vida a la vez que piensan que otros han recibido lo que ellos debían poseer con más merecimientos. De buena gana se revolverían contra los nobles, los labradores acomodados o los comerciantes ricos para robarles lo que tienen, pero su cobardía se lo impide. Para ellos los judíos somos la presa ideal porque poco o nada podemos defendernos...”

“Later in the nineteenth and twentieth centuries, progressive Cubans were happy to downplay the survival of the Indians since those who promoted indigenismo, and sought to praise and promote Cuba's Indian heritage, were usually conservative racists who wanted to glorify the Indian past and downgrade the contribution of the black African element in the population. Novelists in the nineteeth century, anxios to preserve Hispanic culture, often sought Indian images for their historical fiction as a counterweight to the arguments of those who exalted Cuba's African heritage.”