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Quote by Gordon H. Clark

“Mais explicitamente: sabedoria não é o conhecimento de algum deus pagão nem tampouco, digamos, do princípio primeiro de Espinosa. Ter sabedoria é ter Cristo. Cristo é a verdade; Cristo é a sabedoria de Deus. Uma razão para fazer da verdade o objetivo dos nossos esforços é que, se amamos o que pode ser perdido, não podemos ser felizes. Mas Deus, Cristo e a verdade são imutáveis, e se temos isso, nossa bem-aventurança é permanente.”

Quote by Gordon H. Clark

Work

Essays on Ethics and Politics

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Author

Gordon H. Clark

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“Um homem bom é aquele que, vivendo no mundo real, não perde a compaixão, a caridade, a lealdade e a dignidade. Isto requer uma explicação. O homem que acredita que o mundo é um lugar bom e que somos todos irmãos, é um imbecil. Não é bom, é idiota, um ingénuo. Isso não é uma virtude nem merece admiração -- a ignorância não merece admiração. Agora, o ser humano que sabe que o mundo é um lugar perigoso e hostil, onde o mal é frequente, onde a ambição, a luxúria e a crueldade são constantes e por vezes não são só caracetrísticas humanas, mas regras cósmicas -- porque o cosmos é cruel, aí estão os tsunamis, os terramotos, as inundações --; o ser humano que compreende que é um animal perigoso e, estando consciente disso, vive com dignidade, com decoro, com lealdade, com honra, com compaixão para com os outros, esse é um homem bom. Para ser bom, há que ser lúcido, sem lucidez não há bondade. -- Entrevista ao Expresso, publicada em 29/01/2021 na Edição nº 2518 da Revista”

“Una de las tareas primordiales del Estado y de la nación es evitar que este sector del pueblo caiga bajo la influencia de pésimos educadores, ignorantes o incluso mal intencionados. El Estado tiene por lo tanto la obligación de controlar su educación y oponerse al abuso. La prensa, ante todo, debe ser objeto de una estricta vigilancia, porque la influencia que ejerce sobre esas gentes es la más eficaz y penetrante de todas, ya que no obra transitoriamente, sino en forma permanente. En lo sistemático y en la eterna repetición de su prédica estriba el secreto de la enorme importancia que tiene. Jamás debe el Estado dejarse sugestionar por la cháchara de la llamada «libertad de prensa». Rigurosamente y sin contemplaciones el Estado tiene que asegurarse de este poderoso medio de la educación popular y ponerlo al servicio de la nación.”

“A veces sentía como si Dov intentara encontrarle un fallo. Si Sadie se pasaba el día leyendo una novela, él le decía: «Cuando tenía tu edad, yo estaba programando sin parar». O si Sadie era demasiado lenta para terminar una tarea que él le había asignado, le decía: «Eres brillante, pero vaga». Además de trabajar en los videojuegos de él, ella tenía toda la carga lectiva de un curso entero. Si se lo comentaba a Dov, él le decía: «Jamás jamás jamás te quejes». O bien: «Por eso no trabajo con estudiantes». Si ella le hablaba de un videojuego que admiraba y que para él no era para tanto, él explicaba las razones por las que era terrible. Y eso no se aplicaba solo a los videojuegos, sino a las películas, los libros y el arte en general. Llegó un punto en el que ella nunca expresaba de manera directa su opinión sobre nada. Se entrenó para empezar las conversaciones con: «¿Tú qué piensas, Dov?».”

“Entremos en harina. ¿Cómo hostias detectamos y combatimos la violencia machista si no podemos hablar de mujeres?, ¿acaso no es precisamente el hecho de ser identificada socialmente como mujer en el seno de una sociedad androcéntrica que legitima la violencia machista lo que te pone en riesgo de ser asaltada por tu padre, tu novio, tu jefe, o cualquier desconocido?, ¿al agresor le va a disuadir de atacarte el hecho de que tú no te nombres en femenino?”