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Violencia De Género Quotes

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Violencia De Género Quotes

“Una de las propiedades más esenciales que hace que las mujeres seamos verdaderamente mujeres, no son los genitales, es que estemos condenadas a vivir con miedo. Somos esos cuerpos obligados a temer, expropiados de cualquier habilidad corporal que nos refuerce. Nacemos condenadas a temer a los hombres, a la noche, a la calle, a la casa, al padre, al marido, al estado... Del mismo modo, debe aceptarse su correlato desde los parámetros del patriarcado: no hay nada que haga más hombre que la capacidad de poder ejercer violencia. No debemos olvidar que el actual sistema estado-nación y su violencia heteropatriarcal tiene un objetivo –que cumple con creces–: mantener un orden de poder con cuerpos identificables como varones y mujeres, que producen la sociedad de una forma determinada y que se segregan en los espacios (público-privado) de un modo específico. De eso, justamente, se encarga la violencia sexista. Y el actual estado y el actual sistema neoliberal se sustentan en esta gestión coercitiva de los cuerpos. ¿Quién puede creer que les interese solucionar el problema?”

“A modo de ejemplo, Katz explica la deriva de una frase como «John agredió a Mary», que se convierte en «Mary ha sido agredida por John» y luego en «Mary ha sido agredida» para acabar en «Mary es una mujer maltratada». John ha desaparecido por completo del relato. Katz sostiene que, a partir de ese momento, «nos centramos exclusivamente en Mary –¿por qué vivía con John, por qué no lo abandonó, etcétera, etcétera?–, cuando a nadie se le escapa que la gran pregunta es POR QUÉ pegó JOHN a Mary». Eso no significa, claro está, que debamos olvidarnos de las víctimas, pero si no nos centramos en comprender por qué hay tantos hombres que pegan, violan y matan a las mujeres, nunca llegaremos a desentrañar las causas de la violencia machista.”

“La gente no sabe lo duro que es tener miedo al hombre con quien vives. Es lo peor de todo. Entras en tu casa como si entrases en la guarida de un lobo y respiras si él no está. Y cuando viene, rezas para que no haya bebido, no haya perdido en el juego y venga tranquilo. No sabes qué hacer ni adónde ir, el miedo te paraliza el cuerpo y la mente. Solo eres miedo.”

“Esa presión que existía: sonreír; sentarse derecha; no decir groserías; comer con la debida etiqueta; vestirse a la moda; no subir de peso; cuidar de las uñas; el maquillaje perfecto; no tomar demasiado; no hablar en público de sexo; no contradecir al otro; cabello sin friz; aliento al despertar con olor a prado primaveral y con sabores de eucalipto y brisa fresca; oler bien, incluida la zona vaginal: hermosa y mítica como sirena, pero sin olor a pescado y sin vellos, por favor. Y así la lista tan larga como ancha, cambiante como cambian los tiempos, las modas, las industrias, el comercio, el marketing. Y ahí iba yo, cumpliendo estos lineamientos sin preguntarme si quería, si me sentía feliz, si era lo que de verdad me gustaba.”

“A veces sentía como si Dov intentara encontrarle un fallo. Si Sadie se pasaba el día leyendo una novela, él le decía: «Cuando tenía tu edad, yo estaba programando sin parar». O si Sadie era demasiado lenta para terminar una tarea que él le había asignado, le decía: «Eres brillante, pero vaga». Además de trabajar en los videojuegos de él, ella tenía toda la carga lectiva de un curso entero. Si se lo comentaba a Dov, él le decía: «Jamás jamás jamás te quejes». O bien: «Por eso no trabajo con estudiantes». Si ella le hablaba de un videojuego que admiraba y que para él no era para tanto, él explicaba las razones por las que era terrible. Y eso no se aplicaba solo a los videojuegos, sino a las películas, los libros y el arte en general. Llegó un punto en el que ella nunca expresaba de manera directa su opinión sobre nada. Se entrenó para empezar las conversaciones con: «¿Tú qué piensas, Dov?».”

“Entremos en harina. ¿Cómo hostias detectamos y combatimos la violencia machista si no podemos hablar de mujeres?, ¿acaso no es precisamente el hecho de ser identificada socialmente como mujer en el seno de una sociedad androcéntrica que legitima la violencia machista lo que te pone en riesgo de ser asaltada por tu padre, tu novio, tu jefe, o cualquier desconocido?, ¿al agresor le va a disuadir de atacarte el hecho de que tú no te nombres en femenino?”

“Hombres decidiendo cuándo tenemos que sentirnos violentadas. El asunto está en que todos y cada uno de ellos lo saben y nosotras nos solemos equivocar y exagerar al respecto. La conclusión es clara: es violencia solo si a un hombre (o varios) se lo parece. Y si a ti te lo pareció y si a uno de ellos no, será que estabas subiéndote por las paredes o que eres tonta de la pepitilla. Nuestra opinión al respecto es irrelevante.”