Quotessence
Home / Quotes / Quote by Virginia Woolf

Quote by Virginia Woolf

“Por diferentes que sean los sexos, se entremezclan. En todo ser humano hay una vacilación de un sexo al otro, y a menudo es sólo la ropa lo que mantiene la apariencia masculina o femenina, mientras que por debajo el sexo es lo contrario de lo que es por encima. De las complicaciones y confusiones resultantes todo el mundo ha tenido experiencia”

Quote by Virginia Woolf

Book:Orlando

Work

Orlando

Orlando is a novel by Virginia Woolf that tells the story of a young nobleman who, after a mysterious transformation, lives as a woman for several centuries. The narrative spans from the Elizabethan era to the early 20th century, blending biography, fantasy, and satire. The book examines the fluidity of gender, the nature of artistic creation, and the passage of time, all while maintaining a playful and lyrical tone. It is considered a key work in modernist literature and a pioneering exploration of gender identity. more

Author

Virginia Woolf
Virginia Woolf

British modernist writer, known for her unique narrative techniques and profound portrayal of female experience. Her works include 'To the Lighthouse' and 'Mrs. Dalloway'. more

You May Also Like

“Vaya aquí la consabida advertencia sobre los derechos de reproducción y demás zarandajas, cosa que, para el siglo veinticinco, de poco nos va a servir; quizá, sin embargo, en el año 2099, fecha en la que suceden los hechos que aquí se narran, sigamos todos vivos para comprobar que nadie ha hecho ni una triste fotocopia ilegítima y que los formatos de lectura digital no han cambiado nada... Se nos ve preocupados por el pirateo, ¿verdad?”

“El desempleo, para el que no había seguro, era el mal más temido. Ello explicaba que esos obreros, tanto en casa de Pierre como en la de Jacques, que en la vida cotidiana eran siempre los más tolerantes de los hombres, fuesen siempre xenófobos en cuestiones de trabajo, acusando sucesivamente a los italianos, los españoles, los judíos, los árabes y, finalmente a la tierra entera, de robarles su empleo —actitud sin duda desconcertante para los intelectuales que escriben sobre la teoría del proletariado, y sin embargo muy humana y muy excusable—. Lo que esos nacionalistas inesperados disputaban a las otras nacionalidades no eran el dominio del mundo o los privilegios del dinero y del ocio, sino el privilegio de la servidumbre. El trabajo en aquel barrio no era una virtud, sino una necesidad que, para asegurar la vida, conducía a la muerte.”

“Era uno di quei grandi pomeriggi plumbei tipici di Londra: il sole veniva lentamente sciolto in trefoli dal respiro di un migliaio di camini che scodinzolavano all'insù, senza pudore. Quel fumo era qualcosa di più del respiro del giorno, della forza oscura - era una presenza viva che si spostava maestosa per la città. La gente andava di qua e di là, attraversando strade e piazze. Gli autobus avanzavano in uno stridio metallico, a centinaia, sui lunghi viadotti di cemento consunti da anni di uso impietoso, di cupa tetraggine, addentrandosi nel grigio della caligine, nel nero dell'untume, nel rosso del piombo, nel pallore dell'alluminio, fra mucchi di rottami che svettavano alti come caseggiati, lungo le linee secondarie che sfociavano nelle strade intasate di traffico, piene di convogli militari, di altri autobus alti, di autocarri con telone, di biciclette e di automobili, ciascuno con una origine e una destinazione diversa, muovendosi in un flusso compatto, avanzando ogni tanto a singhiozzo, il tutto sovrastato dalle immense rovine gassose del sole fra le ciminiere, i palloni di sbarramento, le linee elettriche e i camini marroni, scuri come il legno invecchiato degli interni, un marrone che s'incupisce, diventa quasi nero per un istante - forse il vero momento del tramonto - che per voi è vino, vino e consolazione.”