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Turismo Quotes

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Turismo Quotes

“Venecia es como Chongqing, pero mientras Chongqing construye una falsa San Gimignano como decorado de un parque temático, en Venecia el parque temático ya está hecho: es la ciudad histórica. En este panorama, los pocos supervivientes del pueblo de Venecia, en su mayor parte exiliados a los nuevos suburbios de tierra firme, irían de vez en cuando a la plaza de San Marcos en un metro que pase por debajo de la laguna, mientras los verdaderos dueños de la ciudad - las hordas de turistas- entrarían en ella por arriba en sus barcos-rascacielos.”

“En 1794 el escritor saboyano, aunque ruso de adopción, Xavier de Maistre escribió un delicioso relato, Viaje alrededor de mi habitación, en el que se describe de modo autobiográfico la vida de un oficial que, obligado por una convalecencia a permanecer 42 días encerrado en su cuarto, viaja con su imaginación por un territorio riquísimo en referencias y en pensamientos. El protagonista del texto es un verdadero cosmopolita, un ciudadano del mundo en el sentido literal, a pesar de que está recluido entre cuatro paredes. Me acuerdo con frecuencia del libro de Xavier de Maistre cuando escucho los balances que muchos hacen de sus travesías del mapamundi en viajes organizados, y en los que se plantea una situación inversa a la del argumento literario de aquél: recorren vastos espacios pero su imaginación —o su falta de imaginación— los atrapa en un territorio pobrísimo, tanto en referencias como en pensamientos. Consumen grandes cantidades de kilómetros aunque, como viajeros, atesoran una escasa experiencia de sus viajes. Son, por así decirlo, la vanguardia de los provincianos globales y, en ningún caso, al contrario del oficial convaleciente de Xavier de Maistre, son cosmopolitas ni aspiran a serlo. El provinciano global es una figura representativa de una época, la nuestra, que empuja al cosmopolita hacia una suerte de clandestinidad. El cosmopolita, personaje en extinción, o quizá provisionalmente retirado a las catacumbas del espíritu, es alguien que desea habitar la complejidad del mundo. Es un amante de la diferencia, ansioso siempre de explorar lo múltiple y lo desconocido para volver a casa, si es que vuelve, con el bagaje de los sucesivos saberes que ha adquirido. El cosmopolita, al no soportar la excesiva claustrofobia de la identidad propia, busca en el espacio absorto de lo ajeno aquello que pueda enriquecer su origen y sus raíces. El hijo pródigo de la parábola bíblica encarna a la perfección ese anhelo: el conocimiento de los otros es finalmente el conocimiento de uno mismo. El cosmopolita quiere saber. El provinciano global quiere acumular mientras, simultáneamente, elimina o aplana las diferencias. Hay muchos signos en nuestro tiempo que señalan en esa dirección, sin que se adivine cómo el que todavía posee la vieja alma del cosmopolita pueda oponerse. Por su espectacularidad y por su carácter reciente el turismo de masas es, sin duda, uno de esos signos. Cada vez se elevan más voces proclamando el carácter pandémico de un fenómeno que, paradójicamente, en sus inicios se consideró liberador porque el igualitarismo del viaje parecía la continuación lógica de la creencia ilustrada en el igualitarismo de la educación. Sin embargo, cualquiera que se pasee por las antiguas ciudades europeas o, con otra perspectiva, por las zonas aún consideradas exóticas del planeta, puede percibir con facilidad el alcance de una plaga que está solo en sus comienzos. Los centros históricos de las urbes ya son casi todos idénticos, como idénticos son los resorts en los que se albergan los huéspedes de los cinco continentes. La diferencia ha sido aplastada, dando lugar al horizonte por el que se mueve con comodidad el provinciano global.”

“Lo que define nuestra identidad ya no es únicamente nuestro trabajo, sino cada vez más la forma en que pasamos las vacaciones. Antes, las vacaciones eran un periodo de descanso. Hoy en día son una oportunidad que nadie quiere desaprovechar para mostrarle al mundo su personalidad y su forma de vida. Los tiempos en que considerábamos las vacaciones un periodo de ociosidad y reposo han quedado atrás. Cuando salimos de viaje lo hacemos con el objetivo de vivir experiencias únicas y auténticas, y los demás, que buscan exactamente lo mismo, nos molestan, pues su mera presencia basta para que nuestra experiencia ya no sea única y auténtica.”

“Gente que anda descalça. Que calça a terra que pisa. (...) Embora admita que, de algum modo, esta orfandade de pertença desenhou nele uma tatuagem cardíaca. (...) é o que acontece quando fazemos turismo; baixamos a guarda. (...) A cidade é um mar que nos pode engolir a qualquer momento, um monstro que nos pode golpear sem aviso, um inferno de variáveis incertezas. (...) Se a velhice me ensinou algo, é isto: a consciência plena dos desperdícios em favor das nossas próprias tolices.”