“Sergio ha descubierto para su mal, que bíblicamente hablando, el tiempo del trabajo es el tiempo de la condena. Se repite y multiplica de una manera muy diversa. El oficinista que espera ansioso la hora de salida de su oficina, o el fin de semana, o sus vacaciones anuales y más tarde su jubilación, y el preso que comparte una condena fija, comparten una misma espantosa paradoja: en nombre de la vida, quieren que el tiempo pase, sin percatarse de que así el tiempo que anhelan perder es el único tiempo suyo, el tiempo de su vida, un tiempo que nadie les podrá devolver. Un día lo descubren, y entonces ya no pueden dormir en paz.” WorkCapitalismIsolationTrabajoCapitalismoEcuadorQuito Book:Wolves' Dream Source: Wolves' Dream