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Transfeminismos: Epistemes, fricciones y flujos

Book by Itziar Ziga · 15 quotes · Transfeminismo, Feminismo, Queer

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Transfeminismos: Epistemes, fricciones y flujos Quotes

“Una de las propiedades más esenciales que hace que las mujeres seamos verdaderamente mujeres, no son los genitales, es que estemos condenadas a vivir con miedo. Somos esos cuerpos obligados a temer, expropiados de cualquier habilidad corporal que nos refuerce. Nacemos condenadas a temer a los hombres, a la noche, a la calle, a la casa, al padre, al marido, al estado... Del mismo modo, debe aceptarse su correlato desde los parámetros del patriarcado: no hay nada que haga más hombre que la capacidad de poder ejercer violencia. No debemos olvidar que el actual sistema estado-nación y su violencia heteropatriarcal tiene un objetivo –que cumple con creces–: mantener un orden de poder con cuerpos identificables como varones y mujeres, que producen la sociedad de una forma determinada y que se segregan en los espacios (público-privado) de un modo específico. De eso, justamente, se encarga la violencia sexista. Y el actual estado y el actual sistema neoliberal se sustentan en esta gestión coercitiva de los cuerpos. ¿Quién puede creer que les interese solucionar el problema?”

“El estigma «puta» es el primer motivo creado para la represión contra la libertad sexual de la mujer, para someterla. Así como al hombre se le niega la exploración de su sexualidad (como su sexualidad anal) desde la construcción misógina que la estructura sociocultural ha creado para encasillar los cuerpos y sexualidades.”

“Necesitamos un feminismo que vaya a la raíz de los problemas, que cuestione el sistema binario de géneros y convierta en sujeto de la lucha feminista a todas aquellas personas disidentes con los géneros establecidos y que sufren por ello. [...] es necesario apostar firmemente por conseguir la igualdad para mujeres, hombres, trans, lesbianas, gays, bisexuales; cuestionar las categorías rígidas y cerradas; fomentar la solidaridad entre las personas, especialmente con aquellas que están más discriminadas, excluidas y marginadas; y apostar por la libertad para transitar, quedarse y expresarse en las formas de ser y en las prácticas sexuales que a cada cual mejor le vayan, para vivir la vida con autonomía, respeto y responsabilidad.”

“Monto en cólera cuando escucho que no debemos seguir hablando de mujeres. Claro, a partir de ahora somos globos de helio suspendidos en el limbo social. No somos ni mujeres ni hombres. Ni blancas ni negras ni gitanas ni moras. Ni vascas ni palestinas ni somalíes ni alemanas. Ni ricos ni parados, ni bolleras ni maricas ni putas ni heteros. Ni gordas ni flacas ni sordas ni downs ni seropositivas ni cojas… Quienes andan siempre con esta monserga y parece molestarles más el binarismo que la opresión, que vayan a decirle a una mujer negra que, en realidad, no es ni mujer ni negra. Y que no se preocupe, que grite bien alto: «¡El género y la raza son construcciones sociales!». Y así el machismo y el racismo que han cruzado violentamente su vida desaparecerán para siempre como por arte de magia. Chica, ¡no ves qué fácil era! Venga, va, atreveros a decirlo: «¡Todxs somos personas!». Al final, las posturas que malentienden lo queer se asemejan peligrosamente al liberalismo.”

“El acoso policial y los controles de identidad a extranjeros, que no son más que el control sobre los cuerpos de color; la odisea de tramitar el documento de residencia cada cierto tiempo; los centros de internamiento para extranjeros que son cárceles para inmigrantes de color empobrecidos. Si bien la normativa jurídica reconoce y protege los derechos de las personas migrantes, al mismo tiempo, incurre en violaciones a los derechos humanos de estas.”

“Entidades, asociaciones y ONG's que consideran el ejercicio como una vejación de los derechos fundamentales y contra la moral de la mujer, no lo ven igual en relación a los hombres o a otras identidades. Estas entidades están enfocadas al ámbito femenino, creando situaciones de victimismo en este sector, construyendo necesidades y situaciones de inserción social escudadas en fomentar el nivel de formación de las trabajadoras en otros ámbitos laborales. Es interesante el hecho de que no se las forme para el acceso a la universidad o a ciclos de formación superior de adultos, ni para puestos que no sean del sector servicios. Además, la mayoría de las opciones de recolocación laboral para las mujeres que ejercen el trabajo sexual que ofrecen estas entidades están centradas en sectores laborales de baja remuneración económica. La realidad sociolaboral, en la que cada vez hay sueldos más bajos y menor seguridad laboral, hace que el número de mujeres que se queden en esos puestos de trabajo sean muy pocas y la mayoría vuelva a su oficio anterior. De manera que el problema que se ha creado nunca se soluciona y se retroalimenta.”

“Ellos dicen representación. Nosotros decimos experimentación. Dicen identidad. Decimos multitud. Dicen lengua nacional. Decimos traducción multicódigo. Dicen domesticar la periferia. Decimos mestizar el centro. Dicen deuda. Decimos cooperación sexual e interdependencia somática. Dicen desahucio. Decimos habitemos lo común. Dicen capital humano. Decimos alianza multiespecies. Dicen diagnóstico clínico. Decimos capacitación colectiva. Dicen disforia, trastorno, síndrome, incongruencia, deficiencia, minusvalía. Decimos disidencia corporal.”

“A menudo leemos las normas de género como algo dado, previo al funcionamiento del sistema socioeconómico, con lo que no entendemos el proceso performativo de imposición y recreación de la normalidad hegemónica. Así, no vemos las ocasiones en las que la norma se rompe, ni nos preguntamos cómo esto es castigado. Pero si no entendemos cómo se reconstruye la norma, no entendemos las resistencias y rupturas; si no entendemos las resistencias, difícilmente podremos impulsarlas.”

“Autodenominarse transfeminista no puede servir de excusa para borrar todas las maravillosas genealogías de feminismos radicales que nos nutren, porque entonces el transfeminismo, queridas, será neomachista. Y le estaremos haciendo el trabajo al patriarcado, desarrollando propaganda antifeminista y dividiéndonos entre nosotras.”

“Entremos en harina. ¿Cómo hostias detectamos y combatimos la violencia machista si no podemos hablar de mujeres?, ¿acaso no es precisamente el hecho de ser identificada socialmente como mujer en el seno de una sociedad androcéntrica que legitima la violencia machista lo que te pone en riesgo de ser asaltada por tu padre, tu novio, tu jefe, o cualquier desconocido?, ¿al agresor le va a disuadir de atacarte el hecho de que tú no te nombres en femenino?”

“Desde hace varias décadas es evidente que el feminismo no es uno, sino que en su composición puede ser comparado con una gota de mercurio que estalla y se pluraliza, pero que guarda dentro de sí una composición que le permite multiplicarse, separarse y volver a unirse por medio de alianzas; al ser un movimiento que se rige por la crítica contra la opresión y la violencia ejercida por el sistema hegemónico y (hetero)patriarcal, es imposible que el discurso feminista se sustraiga de teorizar y actuar sobre las dinámicas del capitalismo gore.”

“Un pensamiento feminista es por definición un pensamiento intempestivo, es decir, un pensamiento que crea las condiciones para que se produzcan cambios tanto en el orden social como en el categorial. Se reclaman, en este sentido, una actitud y una serie de prácticas que, en definitiva, comportan un modo de cuestionar feminista que implica la crítica permanente de nuestro ser y hacer.”

“Si el transfeminismo –queer o pensamiento no-binario– une de una forma específica pilares fundamentales para el feminismo, como deseo, género, sexo, sexualidad, identidad o sujeto político, es seguro que tiene muchas herramientas que ofrecer para comprender y gestionar la cuestión de la violencia sexista. Lo que a nosotras nos gusta llamar un pequeño giro paradigmático que justifica que hablemos de TransFeminismo.”

“Por ello, prefiero formular el transfeminismo como una actualización más, aquí y ahora, de la radicalidad del feminismo. Una actualización efervescente, bulliciosa, prometedora, ilusionante, que está sucediendo y, por tanto, podemos presenciar y vivir. Y que ha atraído en los últimos años a multitud de criaturas de todo pelaje, bárbaras, listísimas, entusiastas que se identifican como feministas pegando una patada en los huevos al estigma. Porque si con diecinueve años ya has leído Teoría King Kong, tu vida será diferente.”