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Merche Diolch Quotes

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Famous Merche Diolch Quotes

“—¿Sabes que querría hacer ahora mismo? —le susurró sin apenas voz, pero ella lo escuchó. Siempre lo escuchaba. —No —respondió sin saber de dónde había encontrado la fuerza que se había atascado en su garganta y le impedía hablar. —Besarte —dijo de golpe, y ambos se callaron. Faith ahogó un gemido y Evan cerró los ojos, regañándose mentalmente de que quizás ni era el momento ni el lugar para hacer ese tipo de declaración. Fue soltándose poco a poco, liberando de su agarre a la joven con intención de disculparse, ya que debía arreglarlo. No podía perder lo que tenían, aunque fuera insuficiente para su corazón. Pero Faith le agarró una de las manos antes de que este se soltara del todo y se giró con rapidez hacia él. Sus ojos se encontraron unos segundos. Evan fue a decir algo…, quizás ese perdón que había aparecido en sus labios y le sabía tan amargo, pero Faith no lo dejó. Se abalanzó sobre su boca y un gemido de reconocimiento se escuchó por encima de los acordes de la guitarra o del sonido de la batería. Un beso ansiado por los dos. Un beso al que le siguieron otros tantos hasta que todo terminó".”

“—Debiste darme la oportunidad de elegir. —Lo sé —afirmó. Posó las manos en sus mejillas y acercó su rostro al de ella. —Lo habríamos solucionado de alguna forma. —Tocó la punta de su nariz, donde apenas ya se le veían las pecas que tenía de joven. —Carlo, yo… Este siseó, acallándola, y volvió a mirarla a los ojos. —Siempre lo hacíamos. Los dos. Juntos —le indicó, y selló sus palabras atrapando sus labios con un beso que pretendía ser delicado pero que se tornó poco a poco en apasionado. Si no hubiera sido por el estallido de los fuegos artificiales en el cielo y por la euforia de los reunidos en el pueblo, que liberaron multitud de farolillos, ninguno de los dos sabría cómo habría terminado esa escena. Ese beso…”

“—Peter… aunque lo soñemos… —Se subió las gafas por el puente de la nariz en un tic nervioso—. Es un cuento. Nunca Jamás fue creado por un escritor… No existe. El joven enfrentó su mirada azul, y Claire pudo observar en sus iris un halo de tristeza que le rompió el corazón. —Si creyeras, lo verías —la acusó y salió de la habitación. —Peter… —Claire le llamó y fue detrás de él—. Espera, Peter…”