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Quote by Nanette L. Avery

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Nanette L. Avery

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“Beloved, it is in the sanctity of our spiritual and religious communities that we find the ultimate refuge from the forces of darkness that pervade our world. As long as we persist in a state of egocentrism, materialism, and spiritual cynicism, our capacity to effect positive change shall remain woefully compromised, for it is only through a transcendent and magnanimous relationship with the divine that we may access the wellspring of virtue necessary to transform the world around us.”

“Lo más importante que puedes hacer para evitar juzgar erróneamente la importancia de algo es evitar las cifras aisladas. Nunca, jamás, dejes una cifra sola. Nunca creas que una cifra puede ser significativa por sí misma. Si te presentan una cifra, pide siempre, como mínimo, otra más. Algo con lo cual compararla. Sé especialmente cuidadoso con las grandes cifras. Es curioso, pero las cifras que superan un tamaño determinado, si no se comparan con algo, siempre parecen grandes. ¿Y cómo no va a ser importante algo grande?”

“En 1918, la gripe española mató a alrededor del 2,7 por ciento de la población mundial.[60] El riesgo de que se produzca un brote de gripe contra la que no dispongamos de vacuna sigue siendo una amenaza constante, cosa que deberíamos tomarnos extremadamente en serio. Durante los primeros meses de 2009, miles de personas murieron como consecuencia de la gripe porcina. Durante dos semanas, fue un tema recurrente en los informativos. Sin embargo, a diferencia del ébola en 2014, el número de casos no se duplicaba, ni siquiera aumentaba de manera lineal. Algunos investigadores llegamos a la conclusión de que aquella gripe no era tan agresiva como habían indicado los primeros signos de alarma. No obstante, los periodistas siguieron avivando el miedo durante varias semanas.”

“Todo el barrio se mueve; pero calla a la vez. Mil emociones se chocan; mil dolores son ahogados; mil lazos de amor y familia se quiebran; mil almas vuelan; pero todo esto se verifica en silencio, en medio de un movimiento automático y vertiginoso. Todo el barrio se mueve; pero calla a la vez. Sólo un ser (¡fatal excepción!) descansa y ronca en esta noche de muerte: es la partera. En tales noches no nace nadie.”

“Irónicamente, el modo en que hemos organizado el mundo para mejorar la eficiencia, el desarrollo económico y nuestro estilo de vida - los esfuerzos generalmente útiles para transformar el planeta en una aldea global- nos ha hecho más susceptibles que en 1918 a los efectos de las enfermedades infecciosas.”