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Quote by Maite Mateos

“Soy una mujer. Pero, ¿cuántas veces en mi vida habré deseado ser un hombre? Tantas que ya ni lo recuerdo. En un mundo especialmente moldeado por y para los hombres, resulta difícil desear ser otra cosa que un hombre. Y sin embargo, soy una mujer y he acabado aceptando mi condición femenina con todos sus pros y todos sus contras. No ha sido fácil. No es fácil aún. Y menos lo era en mis años jóvenes. Entonces leía una y otra vez El libro de la ciudad de las damas de Cristina de Pizán y guardaba ese códice como mi más preciado tesoro. De todos los códices que se apelotonaban en la biblioteca del castillo del Albi, ese era el único que estaba escrito por una mujer. Y eso me daba que pensar. ¿Por qué no había más libros de autoría femenina? ¿No existían, simplemente, o a los sucesivos señores del castillo nunca les había interesado lo que pudieran escribir las mujeres? Por entonces ya comenzaba a sospechar que más bien se trataba de eso último.”

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Work

Sine Speculo

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Author

Maite Mateos

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“Yo siempre había soñado con escribir una obra propia y ganarme la vida con ello, al igual que lo había hecho Cristina de Pizán. Quizá ya no conseguiría nunca obtener una remuneración económica por lo que escribiera, pero continuaba siendo libre para escribir lo que quisiera, aunque tuviera que recurrir al anonimato para protegerme si fuera necesario. Y quería eliminar, de una vez por todas, esa imagen de mujer que construían los hombres en sus escritos, esa imagen que muchas mujeres habían creído real, duplicándola, así mismo, en sus relatos de ficción o incluso en sus escritos más espirituales y en los que les gustaba verse reflejadas como si de un espejo se tratara, hasta que algunas caían en la cuenta de que ese espejo solo era una reverberación de irrealidades y en definitiva una gran mentira. Era entonces cuando las sobrecogía la amargura y la desesperanza.”

“A mí me asombraba lo indecible el enorme poder que tienen las palabras que, en boca de según quienes, pueden servir lo mismo para abrir, que para cerrar los ojos de las mentes menos cultivadas, e incluso de aquellas mentes más preparadas para poder pensar por sí mismas. Y es que es más fácil dejar que los demás piensen por nosotros y creer que el espejo en que nos dicen que nos miremos es único. Es fácil e incluso oportuno para algunos.”

“Yo quisiera sin duda alguna gozar del sorteo que tan generosamente V.S. ofrece para que se liberte una porción de mi clase; pero el amor que tengo a mi Señora ama, me hace resistir contra mi propio bien, y que prefiera vivir en el miserable estado en que me hallo, que gozar una libertad que desea mi corazón con tanta naturalidad, y este es el porque mi Señora es septuagenaria, soltera y achacosa: me ha criado con todo cariño; y en el día su suerte es algo escasa: yo soy albañil, y con mi jornal alivio en lo posible su estado, acompañándola el resto del tiempo que me quede libre. Es tal el respeto y reconocimiento que la profeso, que aun cuando fuese cierto de alcanzar la libertad que me lisonjea el sorteo, temería que esta me rindiese ingrato a quien debo tanto bien, y tal vez la desecharía.” (Documento Nº 479.)”

“Venecia es como Chongqing, pero mientras Chongqing construye una falsa San Gimignano como decorado de un parque temático, en Venecia el parque temático ya está hecho: es la ciudad histórica. En este panorama, los pocos supervivientes del pueblo de Venecia, en su mayor parte exiliados a los nuevos suburbios de tierra firme, irían de vez en cuando a la plaza de San Marcos en un metro que pase por debajo de la laguna, mientras los verdaderos dueños de la ciudad - las hordas de turistas- entrarían en ella por arriba en sus barcos-rascacielos.”

“La gente quiere historias, aclaran las cosas, dicen; y cuanto más auténtica es la historia, más gusta. Pero las historias verídicas nadie sabe contarlas. Sin embargo, estamos hechos de historias, nos han criado junto a ellas desde la infancia: «¡Escuchad! ¡Leed! ¡Mirad!», hágase nuestra verdad, que nos toque en lo más vivo, que nos envíe lo más lejos posible mediante imágenes y palabras.”

“Esa sensación de extrañeza me parece que refleja la percepción por parte de las desventuradas víctimas del régimen, al menos durante los años treinta, de una realidad tan absurda como ominosa, de un mundo grotesco y espeluznante bajo la capa de una normalidad más espeluznante aún.”