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Quote by Simon Critchley

“Cioran escribe que «sólo se suicidan los optimistas, los optimistas que ya no logran serlo. Los demás, no teniendo ninguna razón para vivir, ¿por qué la tendrían para morir?»”

Quote by Simon Critchley

Book:Suicide

Work

Suicide

This book delves into the various aspects of suicide, exploring the underlying causes, psychological effects, and societal implications. It examines the historical, cultural, and psychological perspectives on the subject, offering a nuanced understanding of a deeply sensitive issue. more

Author

Simon Critchley
Simon Critchley

Simon Critchley is a British philosopher known for his contributions to existentialism and ethics. His work covers a wide range of topics, including political philosophy, aesthetics, and moral philosophy. Critchley's research interests include the ideas of philosophers such as Heidegger, Nietzsche, and Foucault. more

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“[[[En lo que creo que fue anoche, imagino que soñé. Me sentía muy débil, acompañada por una exnovia cuyo rostro no recuerdo, a punto de desaparecer en el mar, y le dije algo así como: Quédate conmigo esta noche. Debes verme morir. No temas por mí: mi cara lucirá la sincera sonrisa satisfecha del éxito que nunca tuve en vida y mi alma ascenderá al mundo lunar a través de la escalera formada por los rayos crespusculares. He tenido un regusto a muerte demasiado tiempo en la lengua. La resaca es fúnebre. Olvida que fui una diosa. Reza por mí. Fascinada por esta visión, desperté justo antes de que el agua me tocase la línea del labio.]]]”

“Veamos si encontramos otro camino para imaginarnos cómo se debe sentir un hombre que está dispuesto a renunciar al peso, por lo general tan ligero para otros, de la vida. Porque solo si somos capaces de sentir lo que él siente tenemos derecho a hablar sobre ello. La naturaleza humana -continué-, tiene sus límites: puede soportar la felicidad, el sufrimiento, el dolor, sólo hasta cierto grado, sucumbe en cuanto lo ha sobrepasado. En esto no se trata entonces de si alguien es débil o fuerte, sino sólo de si es capaz de soportar su grado de sufrimiento, ya sea moral o físico. Y al mismo tiempo me parece equivocado decir que un hombre que se quita la vida es un cobarde, así como sería inoportuno llamar cobarde a alguien que muere por una fiebre maligna. Reconoces que denominamos enfermedad mortal a aquella que ataca la naturaleza de modo que por un lado va consumiendo sus fuerzas y por el otro las neutraliza, de tal manera que ya no es posible que éstas se repongan. [...] apliquemos esto al espíritu. Mira al ser humano en sus limitaciones, cómo influyen en él ciertas impresiones, se fijan las ideas, hasta que una pasión que se agiganta le quita toda serenidad a sus sentidos y lo arruina. Será en vano -agregué- que el hombre sensato y sereno quiera evitar la situación, será inútil que lo aconseje. Es lo mismo que un hombre sano, que estando junto al lecho de un enfermo, tampoco puede traspasarle ni lo más mínimo de su energía. [...] amigo mío -exclamé-, el hombre es el hombre y la chispa e inteligencia que puede llegar a tener no vale mucho cuando golpean las pasiones y lo llevan hasta los límites de lo humano. Oh, mi corazón estaba a punto de estallar. Y nos separamos sin que nos hubiéramos entendido. Aunque, en este mundo, no es fácil que uno llegue a entender al otro.”

“Cento volte desiderai di uccidermi, ma mi piaceva tuttora di vivere. Questa ridicola debolezza è forse una delle nostre inclinazioni più funeste: c'è nulla infatti più sciocco di voler continuare a portare un fardello che si vorrebbe sempre buttar per terra? d'avere l'esser proprio in orrore, ed esserci attaccati? insomma, d'accarezzare il serpente che ci divora, finché non ci abbia mangiato il cuore?”