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Quote by Alessandro D'Avenia

“Y ahora todos los trozos de mi alma se están hundiendo en la corriente y cada uno se marcha por su lado y nadie podrá ya recogerlos: nadie. Me hundo en cada uno de aquellos trozos de papel. Me hundo un millón de veces. Ahora ya no existe mi alma, se la ha llevado la corriente. Quiero estar solo. En silencio. Con el móvil apagado. Quiero que el mundo entero sufra porque desconoce mi paradero. Quiero que el mundo entero se sienta solo y abandonado como yo ahora. Sin Beatrice, que se está muriendo, sin pelo. Sin Beatrice, que no aguanta más. Y yo no he podido ni siquiera reconocer la otra mitad de mi sueño. He huido de la chica a la que quería proteger toda mi vida. Soy un cobarde. No existo.”

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Work

Bianca come il latte, rossa come il sangue

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Author

Alessandro D'Avenia

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“Mm —dijo una vocecita en su oreja—. Difícil Muy difícil. Lleno de valor, lo veo. Tampoco la mente es mala. Hay talento, oh vaya, sí, y una buena disposición para probarse a sí mismo, esto es muy interesante... Entonces, ¿dónde te pondré? «En Slytherin no, en Slytherin no». —En Slytherin no, ¿eh? —dijo la vocecita—. ¿Estás seguro? Podrías ser muy grande, sabes, lo tienes todo en tu cabeza y Slytherin te ayudaría en el camino hacia la grandeza. No hay dudas, ¿verdad? Bueno, si estás seguro, mejor que seas ¡GRYFFINDOR!”

“—No me digas «No, Ender». He tardado mucho tiempo en darme cuenta de ello, pero créeme, me odiaba, me odio. Y todo se reduce a esto: en el momento en el que entiendo a mi enemigo, en el momento en el que le entiendo lo suficientemente bien como para derrotarle, entonces, en ese preciso instante, también le quiero. Creo que es imposible entender realmente a alguien, saber lo que quiere, saber lo que cree, y no amarle como se ama a sí mismo. Y entonces, en ese preciso momento, cuando le quiero... —Le vences. —No, no lo entiendes. Le destruyo. Hasta que le resulta imposible volver a hacerme daño. Lo trituro más y más hasta que no existe.”

“—Qué calentito. ¿Dónde has estado? —Trabajando. —No sabía que trabajaras. —Bueno, cada día en un sitio distinto. —Vaya... No lo sabía. —Hoy estuve vendiendo tartas frente a la estación, vestido de Papá Noel. —Papá Noel... ¿Eh? ¡¿Papá Noel?! ¡¿TÚ?! ¡JA, JA, JA! Para mí, tú eres el único Papá Noel.”