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Quote by Sara Herranz

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Todo lo que nunca te dije lo guardo aquí

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Sara Herranz

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“Pero lo que la princesa no sabía, es que aquel lago no era muy distinto a los demás lagos del reino. Que aquellas flores eran las mismas que rodeaban su castillo y que aquellos pájaros cantaban los mismos trinos en todos los lugares. La única diferencia era que, sin saberlo aún, la princesa se había enamorado del apuesto soldado que custodiaba su puerta, y que esta era la razón por lo que percibía las cosas de una forma distinta. (p. 239)”

“Mas el gringo encontró, dentro del tercer día, interesante a Juanita por su afán de llevar la contraria y de engolfarse, sistemáticamente, en discusiones interminables. No dejaba de llamarle vivamente la atención oír que sostenía una vez determinada opinión y al día siguiente la opinión contraria, con sorprendente versatilidad, seriedad y descaro. Pero le sacaba de quicio el que tuviera ante la vida, siendo joven y bella, una actitud de cruel hostilidad y se volviera gratuitamente inaguantable con un estribillo que esgrimía al final de las más enconadas discusiones, y ese aire de superioridad insolente y burlón con que miraba con sus ojos bajo las finas cejas altas.”

“¿Estás seguro de que no quieres saberlo? ¿Ni siquiera un poquito? —Sam, si no me llevas de vuelta al castillo en este instante, me aseguraré de que seas miserable el resto de nuestras vidas. Mi corazón se hinchó. Fue inevitable. Dio un paso atrás. —Qué. ¿Por qué me miras así? ¿Como si estuvieras teniendo sentimientos? Necesitaba abrazarlo mucho. —Porque —dije, dando un paso hacia él—. Acabas de decir que querías que me sintiera miserable por el resto de nuestras vidas. Como si viviéramos largos y miserables años juntos. Siempre. Como mejores amigos.”

“La vita senza cinismo sarebbe un tartufesco piagnisteo. Il cinismo te la fa vedere in faccia, con le sue rughe, le sue pieghe, le sue piaghe. Il cinismo non fa sconti a nessuno, neppure ai cinici che lo predicano e lo praticano. Il cinico non ti illude, non ti infonde fallaci speranze. Ti mostra le cose come sono. Il cinismo fa cadere le maschere dell’ipocrisia, delle pose senza sostanza e delle pretese senza fondamento. T’insegna a giudicare gli altri e a capirli. A sbugiardarli e a infliggergli il giusto castigo. Il cinico sa come andrà a finire, a differenza del fanatico, vittima di chimere, dogmi, pregiudizi. Il cinico è l’antibuonista, il quale sa che il mondo è una valle di lacrime e non crede al regno di Saturno e di Bengodi. Se ti deve pugnalare, ti pugnala al petto lealmente. A differenza del buonista, che ti pugnala alle spalle dopo averti abbracciato. Che si avvicina a te per colpirti meglio. Solo lui piange lacrime di coccodrillo sul tuo sangue. Lacrime ‘politicamente corrette’.”

“Il y a un autre raison qui fait dérailler un bon père de famille. À moins d'être d'un cynisme intégral, il sait que son existence, ce joli bagne prédisposant au suicide, est un immense privilège face aux milliards d'affamés. Au moment où ses enfants sont traînés, crochet aux fesses, vers les neiges immaculées des pistes, d'autres enfants, à quelques heures d'avion, sont démembrés par les bombes. Il sait que son séjour de ski est une façon de légitimer cette monde-là, cette synchronie de guerres et de fêtes, de famines et de populations d'obèses. Et, plus désespérant encore : cette milliards de pauvres, une fois repêchés de la misère, se transforment en prédateurs, pressés de rejoindre la « civilization » – celle qui fabrique un homme capable de consacrer sa vie à « la commercialisation des dérivés financiers et de la titrisation des actifs (215).”