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Quote by Isabel Allende

“Pero ¿por qué darle a un hombre lo que cuesta tanto ganar? En ese sentido las mujeres son muy brutas. Son hijas del rigor. Necesitan a un hombre para sentirse seguras y no se dan cuenta que lo único que hay que temer es a los mismos hombres. No saben administrarse, necesitan sacrificarse por alguien.”

Quote by Isabel Allende

Work

The House of the Spirits

Isabel Allende's 'The House of the Spirits' is a sweeping narrative that intertwines the personal and the political. The story follows the Trueba family, highlighting their struggles and triumphs in the face of historical events. The novel is renowned for its use of magical realism, blending the supernatural with the everyday, and its vivid portrayal of the political landscape of Latin America. more

Author

Isabel Allende
Isabel Allende

Isabel Allende, born on August 2, 1942, is a renowned Chilean writer known for her magical realism style. Her works have gained widespread popularity, with notable titles including 'Love in the Time of Cholera' and 'The House of the Spirits'. more

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“El hecho de que la forma en la que viví la experiencia del aborto, la clandestinidad, forme parte del pasado no me parece un motivo válido para que se siga ocultando. La ley, que casi siempre se considera justa, cae en la paradoja de obligar a las antiguas víctimas a callarse porque "todo aquello se acabó", haciendo que lo que sucedió continúe oculto bajo el mismo silencio de entonces. Pero precisamente porque ya n pesa ninguna prohibición sobre el aborto puedo afrontar (dejando de lado el sentido colectivo y las fórmulas necesariamente simplificadas, impuestas por la lucha de los años setenta: violación de los derechos de las mujeres", etcétera) de forma real este acontecimiento inolvidable.”

“Millones de chicas han subido alguna vez una escalera parecida a aquella y han llamado a una puerta detrás de la cual había una mujer de la que no sabían nada y a quien iban a confirmar su sexo y su vientre. Y la mujer, la única persona capaz de ayudarles en su desgracia, ha abierto la puerta y ha aparecido ante ellas con un delantal, unas zapatillas de lunares y un trapo de cocina en la mano, y les ha preguntado: "`¿quería algo, señorita?´”

“Más tarde, al acordar el rápido parpadeo de sus ojos y su forma de mordisquearse el labio inferior, pensé que había en ella algo de animal acorralado, que ella también tenía miedo. Pero de la misma forma que yo estaba dispuesta a todo con tal de abortar, ella no se hubiera detenido ante nada a la hora de provocarme el aborto. Lo hacía por dinero, naturalmente, pero quizá también por un deseo de ser útil a las mujeres. O tal vez por la satisfacción secreta de detentar en su apartamento del pasaje Cardinet el mismo poder que los médicos que apenas la saludaban".”