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Quote by Alejo Carpentier

“Y comprendía, ahora, que el hombre nunca sabe para quién padece y espera. Padece y espera y trabaja para gentes que nunca conocerá, y que a su vez padecerán y esperarán y trabajarán para otros que tampoco serán felices, pues el hombre ansía siempre una felicidad situada más allá de la porción que le es otorgada.”

Quote by Alejo Carpentier

Work

El reino de este mundo / Los pasos perdidos

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Author

Alejo Carpentier
Alejo Carpentier

Alejo Carpentier, born on December 26, 1904, and died on April 24, 1980, was one of the most renowned Latin American novelists of the 20th century. His works, known for their profound insight into Cuban and Latin American culture, are considered representative of magical realism literature. more

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“A todas esas notas tomadas en reuniones, a todas esas fechas de entrega y plazos. A todos esos proyectos que empezó y terminó para luego tener que empezar y terminar otros, como en el mito de Sísifo. Sus días, en el fondo, tan parecidos a los míos... Su descontento y el mío, tan similares, tan permanentes, tan mortales... Un día que lleva a otro. Un fin de semana. Luego otra semana entera. Seguir y seguir, hasta no reconocerse.”

“El trabajo es necesario, puesto que el ser humano necesita bienes para sobrevivir, pero además hasta ahora ha sido una forma de dar estructura a la vida. El trabajo ha servido como vía primera de autonomía, como vía de realización y como forma de montar una vida. Aún hay más: como forma de ser necesaria o como forma de socializar con los demás, de conocer gente nueva, pero relacionada con tus gustos, una forma de tocar tierra y algo parecido a autosuperarnos. Un buen trabajo es mucho más que un salario. Una porquería de trabajo es mucho más que una porquería de trabajo. Es la corrosión de una forma de entender la vida y darle sentido.”

“—No se puede estar sin hacer nada —decía la abuela. Justamente, en esa oficina era donde Jacques tenía la impresión de no hacer nada. No rechazaba el trabajo, aunque para él nada pudiera sustituir el mar o los juegos de Kouba. Pero para él, el verdadero trabajo era, por ejemplo, el de la tonelería, un largo esfuerzo muscular, una serie de gestos diestros y precisos, manos duras y ligeras, y el resultado de los esfuerzos se veía: un barril nuevo, bien terminado, sin una fisura, y que el obrero podía contemplar. En cambio, ese trabajo de oficina no venía de ninguna parte y no terminaba en nada. Vender y comprar, todo giraba en torno a esos actos mediocres e inapreciables”

“Apretados unos contra otros en aquel calor pesado, mudos, los adultos y el niño, pensando en la casa que los esperaba, transpirando en calma, resignados a esa vida dividida entre un trabajo sin alma, las largas idas y vueltas en tranvías incómodos y, para terminar, un sueño súbito. A Jacques, ciertas noches, se le acongojaba el corazón mirándolos. Hasta ese momento sólo había conocido las riquezas y las alegrías de la pobreza. Pero el calor, el hastío, la fatiga le revelaban su maldición, la del trabajo estúpido que daba ganas de llorar, cuya monotonía interminable consigue hacer que los días sean demasiado largos y la vida demasiado corta.”