Quotessence
Home / Topics / Adolescente Quotes

Adolescente Quotes

Browse 7 quotes about Adolescente.

Adolescente Quotes

“Los pesados bombarderos rusos pasaban por encima de las casas con un sonido de trueno y soltaban sus proyectiles al azar, buscando al enemigo que jugaba a las escondidas con ellos. En éste juego macabro de gallina ciega, éramos nosotros los que estábamos vendados. Con los ojos cerrados, la cara escondida entre las manos, acechábamos el paso de los aviones y nuestros dedos temblorosos palpaban ansiosamente lo muros chorreantes.”

“Il y avait dans la voix de Sheryl une certaine tristesse quand elle criait bonne nuit à son amie, et je l’associais au décès de son père, mais je suis certaine à présent que c’était plutôt la répugnance à voir la soirée s’achever déjà, à voir les enfants disparaître et les lumières s’allumer dans toutes les maisons qui bordaient la rue – des lumières qui allaient lui brûler les yeux dès qu’elle rentrerait chez elle, qui aplatiraient les tables et les chaises, rendraient les murs verts du living-room aussi décourageants que le triomphe des gens idiots. La répugnance à abandonner une soirée d’été pour une petite maison étouffante, la télévision et la compagnie de deux veuves solitaires, quand il n’est que neuf heures du soir (la mère de Sheryl était très stricte sur l’horaire de sa fille) et que le garçon qu’on voudrait aimer va rester libre dans l’immensité du monde jusqu’à onze heures ou minuit.”

“Mucho más tarde, aparto un ángulo de la cortina y miro por la ventanilla. Como refugiado contra Fafner, (la combi Wolkswagen) que lo recibe de la manera más paternal posible, un joven motociclista de Berna duerme sobre su motocicleta, como una extraña criatura de otro mundo. Temeroso de la lluvia, ha convertido el plástico que lleva consigo en una gran burbuja que protege ahora la máquina y su conductor. Bajo una tenue luz que viene de lejos, tiene el aire de un ángel apenas formado, visión confusa a través del plástico transparente. No sabía si Marsella es una gran ciudad, ni a qué distancia se encuentra, y nos explicó, un poco tímidamente, que no conoce a nadie en Marsella, con el mismo tono que usaría alguien que dijera: «No conozco a nadie en el mundo». Pero ahora duerme, la cabeza apoyada sobre su saco de dormir, los pies sobre el manubrio, y su rostro de adolescente está iluminado por una sonrisa apacible.”