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Cazadores De Sombras Quotes

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Cazadores De Sombras Quotes

“—Tal vez siempre has sido sabio —dijo Jace—. Recuerdo que cuando te pregunté si querías ser mi parabatai, tú me dijiste que necesitabas un día para pensar en ello. Y luego volviste y dijiste que sí, y cuando te pregunté por qué accediste a hacerlo, dijiste que era porque necesitaba a alguien que me cuidara. Tenías razón. Nunca pensé en ello de nuevo, porque nunca tuve que hacerlo. Te tengo, y siempre has cuidado de mí. Siempre —No —dijo Alec—. No hables así. —No ¿Por qué? —Porque —dijo Alec—. Así es como la gente habla cuando piensan que van a morir”

“cuando respire, pensaré en ti, porque sin ti hace años que estaría muerto. Cuando me despierte y cuando duerma , cuando alce las manos para defenderme o cuando yazca para morir, tú estarás conmigo. Dices que nacemos una y otra vez. Yo digo que es un río lo que separa a los muertos de los vivos. Lo que sé es que si nacemos de nuevo, te encontraré en esa otra vida, y que si hay un río, me esperaras en la orilla a que llegue a ti, para que podamos cruzarlo juntos.”

“Magnus señaló un tenue grupo de estrellas que titilaban a la derecha. —Ahí está Boyero, el vigilante de las osas, y Corona y Hércules a su lado. —¿Por qué se supone que nombrar las estrellas es romántico? —preguntó Alec con una sonrisa en el rostro—. Mira, esa de ahí es... Dave... el Cazador... y aquella otra es la... Rana, y... el Helicóptero. No me conozco las constelaciones, lo siento.”

“—Equilibrio —contestó Alec sin aliento—. Me mantiene firme sobre el suelo. Magnus inclinó la cabeza y lo besó suavemente sobre la runa, desdibujada hasta ser un rastro casi invisible sobre la fina piel del cuello de Alec. Este inspiró con fuerza. Magnus deslizó la boca sobre la cálida piel hasta llegar a la oreja. —Creo que no está funcionando —le ronroneó. —No quiero que lo haga —murmuró Alec.”

“—¡Hey! ¿Qué tal París? La boca de Alec se curvó en una sonrisa. —Hola, Isabelle. De fondo oyó un estruendo terrible y otra voz. —¿Es Alec? ¡Pásame el teléfono! —¿Qué ha sido ese ruido? —preguntó Alec, levemente alarmado. —Oh, es Jace —contestó Isabelle sin darle importancia—. ¡Quita las manos, Jace! Me ha llamado a mí. —No, me refiero al ruido como de mil tapas de cubos de basura cayendo desde el cielo. —Oh, Jace estaba haciendo girar una gran hacha atada a una cadena cuando has llamado —explicó Isabelle—. ¡Jace! ¡Has clavado el hacha en la pared! Nada importante, Alec. ¡Cuéntame cosas del viaje! ¿Qué tal Magnus? Y no me refiero a su estado de salud. Alec tosió. —Me refiero a qué tal sus habilidades, y no hablo de las mágicas —aclaró Isabelle. —Sí, ya entiendo lo que quieres decir —replicó Alec en tono seco.”

“Magnus señaló uno de los grupos de nubes de tormenta. —Esa parece una serpiente que se haya hecho un nudo. Aquella es como el cruasán que me he comido esta mañana. Esa otra..., ¿una llama, supongo? ¿O tal vez mi padre? ¡Adiós, papá! ¡Espero no verte pronto! —Le lanzó un beso sarcástico. —¿Esto es lo mismo que con las estrellas? —preguntó Alec—. ¿Es romántico poner nombre a las cosas que ves en el cielo?”

“La idea de Parabatai viene de una vieja historia, la de Jonathan y David. Y así ocurrió.... que el alma de Jonathan estaba unida con el alma de David, y Jonathan lo amaba con su propia alma... Entonces, Jonathan y David hicieron un pacto, porque lo amaba como su propia alma. Eran dos guerreros, y sus almas estaban unidas por el cielo, de ahí Jonathan Cazador de sombras tuvo la idea de los parabatai, e incluyo la ceremonia en la ley.”

“No trato de distraerte. - Alzó la mano y agitó los dedos-. Hay cien billones de células en el cuerpo humano - explicó -. Y cada una de esas células de mi cuerpo te ama. Las células se mueren y nacen otras nuevas, y mis células nuevas te aman te aman más que las antiguas, y por eso te amo cada día más que el anterior. Es pura ciencia. Y cuando muera y me incineren, y me convierta en cenizas que se mezclen con el aire, y sea parte del suelo, de los árboles y las estrellas, cualquiera que respire el aire o vea las flores que crecen en la tierra o mire las estrellas, te recordará y te amará, porque así es como te amo yo. - Sonrió -. ¿Qué tal el discurso?”

“Cuando amas a alguien, se convierte en una parte de ti. Está en todo lo que haces. Está en el aire que respiras, en el agua que bebes; su voz permanece en tus oídos y sus ideas en tu cabeza. conoces sus sueños porque sus pesadillas se clavan en tu corazón, y sus sueños bueno son también los tuyos. Y no crees que es perfecto, sino que conoces sis defectos, la autentica verdad de sus defectos y la sombra de todos sus secretos, y eso no te hace alejarte; de hecho, lo amas más por eso, porque no quieres que sea perfecto. Tu quieres a ese alguien. Quieres...”