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Nalini Singh Quotes

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Nalini Singh Quotes

“—Soy la mejor —murmuró Elena a la mañana siguiente, cuando salió del taxi frente al magnífico edificio de la Torre del Arcángel—. Soy la mejor. —Oiga, señorita, ¿piensa pagarme o se va a quedar ahí hablando entre dientes todo el día? —¿Qué? ¡Ah! —Sacó un billete de veinte dólares, se inclinó hacia delante y lo aplastó contra la mano del taxista—. Quédese el cambio. El ceño fruncido del tipo se transformó en una sonrisa. —¡Gracias! ¿Qué, hoy tiene una buena caza por delante? Elena no le preguntó cómo había sabido que era una cazadora. —No, pero tengo altas probabilidades de enfrentarme a una muerte horrible en las próximas horas. Tengo que hacer algo bueno para intentar acabar en el paraíso.”

“—Era una emergencia. El tipo intentaba convertirme en su compañera de cama. Lo rechacé. Y empezó a perseguirme. Sara levantó una mano. —¿Cómo «rechazaste» su oferta exactamente? —Le rebané la garganta. Sara se limitó a mirarla. Y lo mismo hizo Ransom. Aunque luego, el imbécil empezó a reírse como un histérico. Rió con tanta fuerza que se cayó de la moto y aterrizó sobre el suelo de cemento del garaje. Y ni siquiera aquello lo detuvo. —Cierra la boca si no quieres que te haga lo mismo a ti. - Ransom intentó dejar de reírse. Sin éxito. —Maldita sea, Ellie... ¡Eres increíble! —Lo que eres —murmuró Sara— es un imán para los problemas. —Yo... —empezó a decir Elena para tratar de defenderse. Sara alzó la mano de nuevo y luego empezó a contar con los dedos. —Por tu culpa, tengo mensajes en el teléfono del gobernador y del puñetero presidente de los Estados Unidos de América. Por tu culpa la mitad de Nueva York cree que hay un vampiro salvaje suelto. Por tu culpa... ¡tengo tres canas más! Elena sonrió al oír aquello último. —Yo también te quiero.”

“Los ojos de Lijuan se clavaron en Elena. —Michaela no entiende qué es lo que ves en tu cazadora, Rafael. —Se situó más cerca.—. Pero yo sí. Elena permaneció donde estaba. En su opinión, Lijuan estaba como una puta cabra. —Si le soy sincera, ni siquiera yo misma lo tengo claro —dijo con voz firme, "Elena… " "Calla. Déjame hablar con la dama chiflada." Una de las alas de Rafael se sacudió un poco, y Elena se preguntó si habría logrado sorprender tanto a su arcángel como para arrancarle una sonrisa. —Vida… —susurró Lijuan.”

“— He oído que tu Campanilla está aquí. —Dijo Dmitri. Una pausa llena de significado. —¿Qué? —Ten cuidado con Illium , Elena. Es vulnerable a la humanidad de tu interior. —Dicho esto se marchó. No reaccionó hasta que percibió el susurro de unas alas angelicales. —Quédate ahí. —Permanecía de espaldas a Illium mientras hablaba—. Quiero inspeccionar el lugar primero. —Tus deseos son órdenes para mí. Lo miró por encima del hombro y vio que Illium pasaba una daga de plata repujada entre sus dedos con asombrosa velocidad. Su amigo, pensó. Era su amigo. Y no enturbiaría aquella amistad con falsas preocupaciones. —¿Por qué me miras así, Ellie? —preguntó Illium sin apartar la vista de la daga que bailoteaba entre sus dedos. Su respuesta fue instintiva. —Eres tan guapo que resulta difícil resistirse. Una sonrisa deslumbrante, un deje de aquel acento británico aristocrático en su respuesta. —Resulta muy duro ser yo mismo, eso es cierto.”

“Illium , que tenía una expresión tan apagada como siempre aquellos últimos días, se volvió hacia ella. —¿Te importa que lo intente yo? —Dale una buena patada en el culo. Illium se quitó la camisa y las botas, y extendió una mano para solicitar una de las espadas de Veneno. Sonriente, el vampiro se la entregó. —¿Estás seguro de que podrás soportarlo, hermosísima Campanilla? —¿Te he hablado alguna vez de mis botas de piel de serpiente? —lo desafió Illium con una sonrisa salvaje, y Elena supo que Veneno estaba a punto de pagar los platos rotos de lo que atormentaba al ángel de alas azules. Veneno hizo girar el sable en la mano. —Creo que necesito unas cuantas plumas nuevas para mi almohada.”