“Estaba por todas partes. En los eufemismos y las lítotes de mi agenda, en los ojos saltones de Jean T., en los matrimonios forzados, en el filme "Los paraguas de Cheburgo", en la vergüenza de las mujeres que abortaban y en la reprobación de las otras. En la imposibilidad absoluta de imaginar que un día las mujeres pudieran decidir abortar libremente. Y, como de costumbre, era imposible determinar si el aborto estaba prohibido porque estaba mal o estaba mal porque estaba prohibido. Se juzgaba con relación a la ley, no se juzgaba la ley.” AutobiographyMujeresNobel PrizeWomen RightsAbortion RightsAbortoAutobiografiaDerechos De La MujerAnnie Ernaux Book:Happening Source: Happening
“En todo lo relacionado con el amor y el goce, no me parecía que mi cuerpo fuera intrínsecamente diferente al de los hombres” Mujeres Author:Annie Ernaux
“El hecho de que la forma en la que viví la experiencia del aborto, la clandestinidad, forme parte del pasado no me parece un motivo válido para que se siga ocultando. La ley, que casi siempre se considera justa, cae en la paradoja de obligar a las antiguas víctimas a callarse porque "todo aquello se acabó", haciendo que lo que sucedió continúe oculto bajo el mismo silencio de entonces. Pero precisamente porque ya n pesa ninguna prohibición sobre el aborto puedo afrontar (dejando de lado el sentido colectivo y las fórmulas necesariamente simplificadas, impuestas por la lucha de los años setenta: violación de los derechos de las mujeres", etcétera) de forma real este acontecimiento inolvidable.” Mujeres Author:Annie Ernaux
“Y, como de costumbre, era imposible determinar si el aborto estaba prohibido porque estaba mal, o si estaba mal porque estaba prohibido. Se juzgaba con relación a la ley, no se juzgaba la ley” Mujeres Author:Annie Ernaux
“Millones de chicas han subido alguna vez una escalera parecida a aquella y han llamado a una puerta detrás de la cual había una mujer de la que no sabían nada y a quien iban a confirmar su sexo y su vientre. Y la mujer, la única persona capaz de ayudarles en su desgracia, ha abierto la puerta y ha aparecido ante ellas con un delantal, unas zapatillas de lunares y un trapo de cocina en la mano, y les ha preguntado: "`¿quería algo, señorita?´” Mujeres Author:Annie Ernaux
“Más tarde, al acordar el rápido parpadeo de sus ojos y su forma de mordisquearse el labio inferior, pensé que había en ella algo de animal acorralado, que ella también tenía miedo. Pero de la misma forma que yo estaba dispuesta a todo con tal de abortar, ella no se hubiera detenido ante nada a la hora de provocarme el aborto. Lo hacía por dinero, naturalmente, pero quizá también por un deseo de ser útil a las mujeres. O tal vez por la satisfacción secreta de detentar en su apartamento del pasaje Cardinet el mismo poder que los médicos que apenas la saludaban".” Mujeres Author:Annie Ernaux
“En los servicios de la residencia universitaria había traído al mundo una vida y una muerte al mismo tiempo. Por primera vez me sentí atrapada en una cadena de mujeres por la que pasaban las generaciones. Fueron unos días grises e invernales. Yo flotaba rodeada de luz en medio del mundo” Mujeres Author:Annie Ernaux