“Casi podría decirte devorada por la angustia me asomo a la vieja cueva prohibida donde habitan -libres y crueles- mis monstruos, mis fantasmas, los antiguos dioses que me reservan un castigo inevitable. Apenas un momento los observo y sus voces dispersas se unen llamándome con su canto de sirenas. Entre lágrimas cumplo con el rito silencioso -madre- y vuelvo de nuevo a cerrar esa puerta.” SilencioMadreAngustiaFantasmas Book:Ecos de casa vacía Source: Ecos de casa vacía