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Quote by Scott Galloway

“Tú tienes que ser la chica que aparece con ideas prácticas y muy locas que merece la pena comentar y probar. Y juega a la ofensiva: por cada cuatro cosas que se te pida que hagas, ofrece un producto o una idea que no se te haya pedido. (...) Tienes que estar más obsesionado con los detalles que ninguna otra persona de tu equipo y con tener en la cabeza qué es lo que hay que hacer, cómo, cuándo y por qué. Da por hecho que todo se quedará sin hacer a menos que estés encima de todo y de todos, como, probablemente, será.”

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Scott Galloway

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“¿Acaso la gente felicitaba a los soldados luego de cada pequeña muesca inútil en su rifle? ¿Gozaban los trabajadores de tales agasajos, cada vez que su tarea era cumplimentada con la misma eficiencia, holgazanería o mediocridad que siempre? Entonces, ¿por qué él merecía dicho premio social por haber hecho su trabajo, siendo escritor? Es más, y esta era la pregunta que le molestó, la que de verdad hizo un daño: ¿Había hecho su trabajo, dando todo lo que tenía?”

“–Hay que liberar a la gente del pesado trabajo físico –sostuve–. Hay que aliviar el yugo, darles un respiro, para que no pasen toda su vida junto a los hornos, las artesas y en el campo, sino que tengan también tiempo de pensar en su alma, en Dios, y que puedan manifestar en forma más amplia sus condiciones espirituales. La vocación de todo hombre está en la actividad espiritual, en la constante búsqueda de la verdad y del sentido de la vida. Hagan, pues, que les sea innecesario el brutal trabajo de bestias; permítanles sentirse en libertad y verán entonces que estos libritos y botiquines son, en realidad, una burla. Una vez que el hombre sea consciente de su auténtica vocación, sólo podrán satisfacerle la religión, las ciencias, las artes y no estas menudencias. –¡Liberarlos del trabajo! –sonrió Lida–. ¿Acaso ello es posible? –Sí. Encárguense de una parte del trabajo de ellos. Si todos los habitantes de la ciudad y del campo, todos sin excepción, consintiéramos en dividir entre nosotros el trabajo que en general realiza la humanidad para la satisfacción de sus necesidades físicas, a cada uno no le correspondería quizá más de dos o tres horas por día.”

“Otro puto lunes aquí, otra puta mañana en reuniones que podrían haber sido un correo. Macarena, con su traje melocotón poniéndome la cabeza como el tambor de la lavadora, preguntándome estupideces que sabe que voy a responder con una mentira. Todo el mundo te pide la verdad pero luego se les atasca en la garganta cuando se la das, es muy gracioso. Está muy amarga, está demasiado salada, así no. Échale un pisquito de azúcar. ¿Cuánto quieres que me arrastre delante de ti para seguir trabajando aquí? quiero preguntarle. Todo me da igual”