Quotessence
Home / Quotes / Quote by Toni Morrison

Quote by Toni Morrison

“Harriet Beecher Stowe did not write Uncle Tom’s Cabin for Tom, Aunt Chloe, or any black people to read. Her contemporary readership was white people, those who needed, wanted, or could relish the romance.”

Quote by Toni Morrison

Work

The Origin of Others

This book delves into the historical and cultural factors that have shaped the concept of 'the other' in various societies throughout history. more

Author

Toni Morrison
Toni Morrison

Toni Morrison is an American novelist known for her profound portrayal of the history and culture of African Americans. Her works often explore issues of race, gender, and identity, with her most famous novels being 'The Bluest Eye' and 'Sula'. more

You May Also Like

“It is but another instance of injustice, Fray Felipe said. For twenty years we, of the missions, have been subjected to it, and it grows. The sainted Junipero Serra invaded this land when other men feared, and at San Diego de Alcala he built the first mission of what became a chain, thus giving an empire to the world. Our mistake was that we prospered. We did the work, and others reap the advantages. They began taking out mission-lands from us, lands we had cultivated, which had formed a wilderness and which my brothers had turned into gardens and orchards. They robbed us of worldly goods. And not content with that they now are persecuting us. The mission-empire is doomed, caballero. The time is not far distant when mission roofs will fall in and walls crumble away. Some day people will look at the ruins and wonder how such a thing could come to pass.”

“Por fortuna no me enamoré del Zorro locamente, como le ocurre a la mayoría de las mujeres al conocerlo; siempre he mantenido la cabeza fría con respecto a él. Me di cuenta a tiempo de que nuestro héroe sólo es capaz de amar a aquellas que no le corresponden, y decidí ser una de ellas. Ha pretendido casarse conmigo cada vez que le falla una de sus novias o se queda viudo —eso ha ocurrido un par de veces—, y me he negado. Tal vez por eso sueña conmigo cuando come pesado. Si yo lo aceptara como marido, muy pronto se sentiría atrapado y yo tendría que morirme para dejarle libre, como hicieron sus dos esposas. Prefiero esperar nuestra vejez con paciencia de beduino. Sé que estaremos juntos cuando él sea un anciano de piernas enclenques y mala cabeza, cuando otros zorros más jóvenes le hayan reemplazado, y en el caso improbable de que alguna dama le abriera su balcón y él no fuera capaz de treparlo. ¡Entonces me vengaré de las penurias que el Zorro me ha hecho pasar!”

“Diego había usado el florete a diario desde que era un niño, pero no había tenido que pelear en serio. Su único duelo a muerte fue con pistolas y había sido mucho más limpio. Comprobó que no hay nada honorable en un combate real, donde las reglas no cuentan para nada. La única regla es vencer, cueste lo que cueste. Los filos de las armas no chocaban en una elegante coreografía, como en las clases de esgrima, sino que apuntaban directamente al enemigo para atravesarlo. La caballerosidad no existía, los golpes eran feroces y no se daba cuartel a nadie. La sensación que transmitía el acero al entrar en la carne de un hombre era indescriptible. Se apoderó de él una mezcla de despiadada exaltación, de repugnancia y triunfo, perdió la noción de la realidad y se transformó en una bestia.”