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Quote by Francesco Proto

Work

Baudrillard for Architects

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Author

Francesco Proto

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“Brecht again: "As for the place not desired, there is something there and that's disorder. As for the desired place, there is nothing there and that's order." The New World Order is made up of all these compensations and the fact that there is nothing rather than something, on the ground, on the screens, in our heads: consensus by deterrence. At the desired place (the GuIf, nothing took place, non-war. At the desired place (TV, information), nothing took place, no images, nothing but filler. Not much took place in all our heads either, and that too is in order. The fact that there was nothing at this or that desired place was harmoniously compensated for by the fact that there was nothing elsewhere either. In this manner, the global order unifies all the partial orders.”

“There is no reason to assume that the unceasing forward march of techne will not eventually achieve a mimesis which replaces a natural world with an intelligible artificial one. If the simulacrum is so well designed that it becomes an effective organizer of reality, then surely it is man, not the simulacrum, who is turned into an abstraction.”

“Michael Jackson is a solitary mutant, a precursor of a hybridization that is perfect because it is universal—the race to end all races. Today’s young people have no problem with a miscegenated society: they already inhabit such a universe, and Michael Jackson foreshadows what they see as an ideal future. Add to this the fact that Michael has had his face lifted, his hair straightened, his skin lightened—in short, he has been reconstructed with the greatest attention to detail...This is what makes him such an innocent and pure child—the artificial hermaphrodite of the fable, better able even than Christ to reign over the world and reconcile its contradictions; better than a child-god because he is child-prosthesis, an embryo of all those dreamt-of mutations that will deliver us from race and sex.” -Jean Baudrillard”

“Instintivamente tengo simpatía por todos los experimentos Y por todos los que los hacen. ¿Por qué? Porque tienen el empeño de colocarse en un punto inicial como si antes no hubiera ocurrido nada. Porque el experimento es consecuencia de un talante especial: uno piensa que todo lo que hace es importante. Porque, de un modo repentino, importa el individuo humano, cualquiera que desee poner en práctica una idea y la tome sobre sus espaldas. Porque los experimentos requieren tesón y además dos cualidades que, en su combinación, son las más importantes: resistencia y paciencia. Instintivamente siento desconfianza frente a todos los experimentadores. ¿Por qué? Porque van en busca del éxito y quieren imponerse. A menudo se ve que la carga que han tirado les era completamente desconocida; quieren llegar a la cumbre con menos equipaje, es decir con menos esfuerzo. Aceptan a cualquier aliado; se muestran comprensivos ante la estructura del poder del mundo - tal como la encuentran - y, de un modo indiscriminado, para propagar su experimento, utilizan todo aquello que no llega al ámbito más reducido de éste. Independientemente de qué sea aquello de lo que han prescindido para alcanzar lo nuevo, he aquí que, de repente, se encuentran otra vez con lo que han dejado, como si fuera su arma. A menudo viven en grupúsculos, forman capillitas, piensan, calculan, administran. El contraste entre sus verdaderos propósitos y su modo de comportarse entre los demás clama venganza al cielo. Insisten en este contraste; tienen que hacerlo porque cualquier compromiso que intentara equilibrar los dos aspectos de su existencia sería el fin de su experimento como tal. Pero ¿qué van a hacer? ¿Qué se puede esperar de este mundo? Su experimento quiere vivir, ¿van ellos a morir de hambre? De entre ellos, los que han nacido para mártires son los menos. La resistencia la practican en un terreno acotado y muy reducido, y es muy posible que el resto de su persona permanezca completamente incólume. Cuando se juntan con otros, piensan que éstos los entienden y están buscando lo mismo; también aquéllos imitan a éstos y de ahí es de donde se nutre su resistencia. Lo que se espera de ellos corresponde a un postulado ascético y a menudo no tiene que ver lo más mínimo con lo nuevo que ellos intentan encontrar. En el fondo lo que la gente desea es que enloquezcan con su experimento y que al final acaben fracasando. Luego, cuando estén locos o hayan muerto, es decir, cuando ya no sean un estorbo, puede que a los otros se les ocurra lo que ellos han hecho y lo exploten. No hay que darles excesiva importancia a estos imitadores; son gente que se aprovecha de lo que los otros inventaron en cierta ocasión; sin embargo, en definitiva, nosotros hacemos lo mismo. Por esto, lo que uno desea es la pureza del experimento, su rigor, su aislamiento de todo lo que no sea él. Sólo entonces se cree en él; se quiere un experimento que no tenga historia. Los inventores y los santos se han fundido en un solo personaje. Es posible que este híbrido que el hombre desea sea un monstruo, un engendro de una época en la que las religiones están en quiebra. Pero es posible también que lo único que necesitamos sea este personaje. Estructuras por todas partes; el antisueño contra la destrucción.”

“Tras sus miradas borrosas, sus gestos inseguros, sus cuerpos encorvados o doblados por la mitad, busco al muchacho o a la muchacha que fueron como quien pretende descubrir el esbozo original de un dibujo repasado torpemente con rotulador. Los observo y me digo: ella también, él también amó, gritó, gozó, nadó, corrió hasta perder el aliento, subió las escaleras de cuatro en cuatro, bailó toda la noche.”