Quotessence
Home / Quotes / Quote by Geralt de Rívia - O Último Desejo

Quote by Geralt de Rívia - O Último Desejo

“Durante a vida, o bruxo conheceu ladrões que pareciam vereadores, vereadores que pareciam mendigos, prostitutas que pareciam princesas, princesas que pareciam vacas parindo e reis que pareciam ladrões.”

Quote by Geralt de Rívia - O Último Desejo

Author

Geralt de Rívia - O Último Desejo

Browse famous quotes and profile details for Geralt de Rívia - O Último Desejo. more

You May Also Like

“To be GOVERNED is to be watched, inspected, spied upon, directed, law-driven, numbered, regulated, enrolled, indoctrinated, preached at, controlled, checked, estimated, censured, commanded… noted, registered, counted, taxed, stamped, measured, numbered, assessed, licensed, authorized, admonished, prevented, forbidden, reformed, corrected, punished… drilled, fleeced, exploited, monopolized, extorted from, squeezed, hoaxed, robbed… repressed, fined, vilified, harassed, hunted down, abused, clubbed, disarmed, bound, choked, imprisoned, judged, condemned, shot, deported, sacrificed, sold, betrayed… mocked, ridiculed, derided, outraged, dishonoured. That is government; that is its justice; that is its morality.”

“Estos revolucionarios de otros tiempos han envejecido, pero no parecen cansados. Ignoran lo que es la irreflexión. Su moral es silenciosa, pero no permite la ambigüedad. Están familiarizados con la violencia, pero miran con profunda desconfianza el gusto por la violencia. Son solitarios y desconfiados; pero una vez traspasado el umbral de su exilio, que nos separa de ellos, se abre un mundo de generosidad, hospitalidad y solidaridad. Cuando uno los conoce, se sorprende al comprobar cuán poca desorientación y amargura hay en ellos; mucho menos que en sus jóvenes visitantes. No son melancólicos. Su amabilidad es proletaria. Tienen la dignidad de las personas que nunca han capitulado. No tienen que agradecerle nada a nadie. Nadie los ha «patrocinado». No han aceptado nada, ni han gozado de becas. El bienestar no les interesa. Son incorruptibles. Su conciencia está intacta. No son fracasados. Su estado físico es excelente. No son hombres acabados ni neuróticos. No necesitan drogas. No se autocompadecen. No lamentan nada. Sus derrotas no los han desengañado. Saben que han cometido errores, pero no se vuelven atrás. Los viejos hombres de la revolución son más fuertes que el mundo que los sucedió.”

“Estoy pensando en hace justo ochenta años, casi exactos, el momento en que escribí por primera vez, que recuerde, sobre materia política. Es fácil ponerle fecha: fue justo tras la caída de Barcelona, en febrero de 1939. Era el final de la Segunda República Española. La notable revolución popular, una revolución de carácter anarquista, que había florecido durante 1936, 1937, 1938... ya había sido aplastada por la fuerza. Parecía que el fascismo fuera a desplegarse sin límite. Tras la caída de Barcelona, hubo una gran oleada de refugiados españoles. La mayor parte fueron a México, unos cuarenta mil; algunos acabaron en Nueva York y abrieron sedes anarquistas en Union Square, librerías de segunda mano en la Cuarta Avenida, etc. Allí me inicié en la cultura política, deambulando por aquella zona.”