Quotessence
Home / Quotes / Quote by Hanya Yanagihara

Quote by Hanya Yanagihara

“A lo largo de esos meses pensé a menudo en lo que yo intentaba hacer, en lo duro que es mantener con vida a alguien que no quiere vivir. Primero pruebas con la lógica («Tienes tantos motivos para vivir»), luego con la culpabilidad («Me lo debes»), con la cólera, las amenazas y los ruegos («Ya tengo una edad. No le hagas esto a un anciano»). Pero una vez que él accede, es necesario que tú, que le has engatusado, sepas bien a qué te enfrentas, porque ves cómo le cuesta, ves cuánto desea irse, ves que el solo acto de existir le resulta agotador, y tienes que repetirte cada día: «Estoy haciendo lo que debo. Permitir que haga lo que quiere hacer es contrario a las leyes de la naturaleza, a las leyes del amor». Y te abalanzas sobre los buenos momentos, te aferras a ellos como si fueran una prueba —«¿Ves? Por eso vale la pena vivir. Por eso quiero que lo intente»—, aunque esos momentos únicos no pueden compensar todos los demás, que son la mayoría. Piensas, como pensé con respecto a Jacob: «¿Para qué está aquí este niño? ¿Para darme consuelo? ¿Para que yo le dé consuelo a él? Y si un niño ya no puede ser consolado, ¿es mi deber darle permiso para que se vaya?». Y entonces vuelves a decirte: «Pero eso es abominable. No puedo».”

Quote by Hanya Yanagihara

Work

A Little Life

Browse quotes and source details for this work. more

Author

Hanya Yanagihara

Browse famous quotes and profile details for Hanya Yanagihara. more

You May Also Like

“Esta es una época de servicios y les voy a mostrar el más perfecto que existe. Tenemos intereses en diferentes lugares y, en consecuencia, se inventaron los trenes. Los trenes nos separan, como es natural, de nuestros amigos, y se crearon los telégrafos a fin de comunicarnos rápido y a gran distancia. Hasta los hoteles disponen ahora de ascensores para ahorrarnos subir algunos cientos de escalones. Todos sabemos que la vida es el teatro en que hacemos de bufón mientras nos entretenga el papel. Faltaba un servicio más a la comodidad moderna: una manera fácil y decente de salir de escena, una escalera trasera a la libertad o, como dije antes, una puerta secreta de la muerte. Esto, compañeros míos de rebelión, es lo que ofrece el Club de los Suicidas.”

“Aveva parlato, per anni, di uccidersi. Nessuno gli credette mai. Quando veniva da me e da Leone mangiando ciliegie, e i tedeschi prendevano la Francia, già allora ne parlava. Non per la Francia, non per i tedeschi, non per la guerra che stava investendo l’Italia. Della guerra aveva paura, ma non abbastanza per uccidersi a motivo della guerra. Continuò tuttavia ad avere paura della guerra, anche dopo che la guerra era da tempo finita: come, del resto, tutti noi. Perché questo ci accadde, che appena finita la guerra ricominciammo subito ad aver paura di una nuova guerra, e a pensarci sempre. E lui temeva una nuova guerra più di tutti noi. E in lui la paura era più grande che in noi: era in lui, la paura, il vortice dell’imprevisto e dell’inconoscibile, che sembrava orrendo alla lucidità del suo pensiero; acque buie, vorticose e venefiche sulle rive spoglie della sua vita.”

“Supermarkets in Denmark have experimented with adding a second bar code to packages of meat that when scanned at a kiosk in the store brings up on a monitor images of the farm where the meat was raised, as well as detailed information on the particular animal’s genetics, feed, medications, slaughter date, etc. Most of the meat in our supermarkets simply couldn’t withstand that degree of transparency; if the bar code on the typical package of pork chops summoned images of the CAFO it came from, and information on the pig’s diet and drug regimen, who could bring themselves to buy it? Our food system depends on consumers’ not knowing much about it beyond the price disclosed by the checkout scanner. Cheapness and ignorance are mutually reinforcing.”