Quotessence
Home / Quotes / Quote by Pramoedya Ananta Toer

Quote by Pramoedya Ananta Toer

“Biarlah hati ini patah karena sarat dengan beban, dan biarlah dia meledak karena ketegangan. Pada akhirnya perbuatan manusia menentukan, yang mengawali dan mengakhiri. Bagiku, kata-kata hiburan hanya sekedar membasuh kaki. Memang menyegarkan. Tapi tiada arti. Barangkali pada titik inilah kita berpisah...”

Quote by Pramoedya Ananta Toer

Work

Arus Balik

Browse quotes and source details for this work. more

Author

Pramoedya Ananta Toer
Pramoedya Ananta Toer

Pramoedya Ananta Toer was a renowned Indonesian author known for his profound insights into colonialism and nationalism. His works extensively covered historical, social, and political issues, profoundly influencing Indonesian literature. more

You May Also Like

“The Irish moral economy was only as old as the potato itself—it was not an ancient way of life but an adaptation to conquest and capitalism. The potatoes given as charity during the day were sometimes stolen back at night. A poor farmer taking conacre was expected to give potatoes without an eye on his own inventory, but widespread theft of potatoes shows that open-handed generosity could have been genuine but could also have been an act to save face and preserve a good name. Or it could have been both. Human beings struggle with contradiction far less than the social sciences predict. [...] The gift economy of the potato was both beyond the market and profoundly influenced by market pressures—for land, for food security, and for rent.”

“A Oliveira le gustaba hacer el amor con la Maga porque nada podía ser más importante para ella y al mismo tiempo, de una manera difícilmente comprensible, estaba como por debajo de su placer, se alcanzaba en él un momento y por eso se adhería desesperadamente y lo prolongaba, era como un despertarse y conocer su verdadero nombre, y después recaía en una zona siempre un poco crepuscular que encantaba a Oliveira temeroso de perfecciones, pero que la Maga sufría de verdad cuando regresaba a sus recuerdos y a todo lo que oscuramente necesitaba pensar y no podía pensar, entonces había que besarla profundamente, incitarla a nuevos juegos, y la otra, la reconciliada, crecía debajo de él y lo arrebataba, se daba entonces como una bestia frenética, los ojos perdidos y las manos torcidas hacia adentro, mítica y atroz como una estatua rodando por una montaña, arrancando el tiempo con las uñas.”

“Pero el amor, esa palabra... Moralista Horacio, temeroso de pasiones sin una razón de aguas hondas, desconcertado y arisco en la ciudad donde el amor se llama con todos los nombres de todas las calles, de todas las casas, de todos los pisos, de todas las habitaciones, de todas las camas, de todos los sueños, de todos los olvidos o los recuerdos. Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado...”