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Quote by Márcia Abath

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Márcia Abath

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“Those whose acquaintance with scientific research is derived chiefly from its practical results easily develop a completely false notion of the mentality of the men who, surrounded by a skeptical world, have shown the way to kindred spirits scattered wide through the world and through the centuries. Only one who has devoted his life to similar ends can have a vivid realization of what has inspired these men and given them the strength to remain true to their purpose in spite of countless failures. It is cosmic religious feeling that gives a man such strength. A contemporary has said, not unjustly, that in this materialistic age of ours the serious scientific workers are the only profoundly religious people.”

“La existencia de personas intersex demuestra que, a nivel biológico, no es tan clara nuestra división entre machos y hembras. La literatura médica reconoce muchísima variabilidad sexual. Entre otras clasificaciones, se ha planteado la existencia de cinco sexos: hombres, mujeres, pseudohermafroditas femeninas, pseudohermafroditas masculinos y verdaderos hermafroditas. Los tres últimos están agrupados en la categoría de intersexuales.”

“Sin embargo, parece posible dibujar una cronología de las transformaciones de la producción industrial del último siglo desde el punto de vista del que se convertirá progresivamente en el negocio del nuevo milenio: la gestión política y técnica del cuerpo, del sexo y de la sexualidad. Dicho de otro modo, resulta hoy filosóficamente pertinente llevar a cabo un análisis sexopolítico de la economía mundial. Si desde un punto de vista económico, la transición a un tercer tipo de capitalismo, después de los regímenes esclavista e industrial, se sitúa habitualmente en torno a los años setenta, la puesta en marcha de un nuevo tipo de «gubernamentalidad del ser vivo» emerge de las ruinas urbanas, corporales, psíquicas y ecológicas de la Segunda Guerra Mundial —y en el caso de España, de la Guerra Civil. ¿Pero cómo el sexo y la sexualidad, se preguntarán, llegan a convertirse en el centro de la actividad política y económica? Síganme: Durante el período de la guerra fría, Estados Unidos invierte más dólares en investigación científica sobre el sexo y la sexualidad que ningún otro país a lo largo de la historia. La mutación del capitalismo a la que vamos a asistir se caracterizará no solo por la transformación del sexo en objeto de gestión política de la vida (como ya había intuido Foucault en su descripción «biopolítica» de los nuevos sistemas de control social), sino porque esta gestión se llevará a cabo a través de las nuevas dinámicas del tecnocapitalismo avanzado. Pensemos simplemente que el período que va desde el final de Primera Guerra Mundial a la guerra fría constituye un momento sin precedente de visibilidad de las mujeres en el espacio público, así como de emergencia de formas visibles y politizadas de la homosexualidad en lugares tan insospechados como, por ejemplo, el ejército americano. El macartismo americano de los años cincuenta suma a la persecución patriótica del comunismo la lucha contra la homosexualidad como forma de antinacionalismo, al mismo tiempo que exalta los valores familiaristas de la masculinidad laboriosa y la maternidad doméstica. Se abren durante este tiempo decenas de centros de investigación sobre la sexualidad en Occidente como parte de un programa de salud pública. Al mismo tiempo, los doctores George Henry y Robert L. Dickinson llevan a cabo la primera demografía de la «desviación sexual», un estudio epistemológico conocido con el nombre de «Sex Variant», al que más tarde seguirán el Informe Kinsey sobre la sexualidad y los protocolos de Stoller sobre la feminidad y la masculinidad.”

“Las medias, la franela, el sostén, parecían casas arrasadas por un huracán. Del otro lado del mundo la mamá insistía en decir cosas que ella no lograba descifrar. Se paró frente al espejo y se sobresaltó. Cada día lo mismo. La chica desnuda frente a sí le parecía tan distinta a la que era apenas uno, dos años atrás. No dejaba de asombrarle con qué prisa le crecían los pechos, con sus manchas oscuras que se derramaban espesamente, como sirop de chocolate.”