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Quote by Myriam Roberge-Dion

“Pour certains, l’insomnie arrive dans leur vie comme un bulldozer qui détruit tout. Brutalement, sans avertissement. Mon expérience, elle, a été à l’opposée. Pourtant, je ne l’ai pas vue venir davantage. Pour moi, ce fut sournois et presque imperceptible. L’insomnie s’est davantage insinuée dans ma vie comme une goutte d’eau qui érode lentement, mais irrémédiablement les fondations d’une maison.”

Quote by Myriam Roberge-Dion

Work

L'insomnie, c'est fatigant !: Réapprendre à dormir

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Author

Myriam Roberge-Dion

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“À quoi ça sert de faire mon lit, je vais le défaire ce soir ? Si on laisse cette pensée gagner on est foutu, c’est l’essence même de la vie de faire pour défaire. Après c’est pourquoi voir mes amis, je pourrais les voir plus tard, pourquoi manger je vais chier, pourquoi tomber amoureux un de ces quatre on va rompre.”

“The end of this discourse.—Now, what harm will befall you in taking this side? You will be faithful, honest, humble, grateful, generous, a sincere friend, truthful. Certainly you will not have those poisonous pleasures, glory and luxury; but will you not have others? I will tell you that you will thereby gain in this life, and that, at each step you take on this road, you will see so great certainty of gain, so much nothingness in what you risk, that you will at last recognise that you have wagered for something certain and infinite, for which you have given nothing. ”Ah! This discourse transports me, charms me,” etc. If this discourse pleases you and seems impressive, know that it is made by a man who has knelt, both before and after it, in prayer to that Being, infinite and without parts, before whom he lays all he has, for you also to lay before Him all you have for your own good and for His glory, that so strength may be given to lowliness.”

“La sirenita viene a visitarme de vez en cuando. Me cuenta historias que cree inventar, sin saber que son recuerdos. Sé que es una sirena, aunque camina sobre dos piernas. Lo sé porque dentro de sus ojos hay un camino de dunas que conduce al mar. Ella no sabe que es una sirena, cosa que me divierte bastante. Cuando ella habla yo simulo escucharla con atención pero, al mínimo descuido, me voy por el camino de las dunas, entro al agua y llego a un pueblo sumergido donde hay una casa, donde también está ella, sólo que con escamada cola de oro y una diadema de pequeñas flores marinas en el pelo. Sé que mucha gente se ha preguntado cuál es la edad real de las sirenas, si es lícito llamarlas monstruos, en qué lugar de su cuerpo termina la mujer y empieza el pez, cómo es eso de la cola. Sólo diré que las cosas no son exactamente como cuenta la tradición y que mis encuentros con la sirena, allá en el mar, no son del todo inocentes. La de acá, naturalmente, ignora todo esto. Me trata con respeto, como corresponde hacerlo con los escritores de cierta edad. Me pide consejos, libros, cuenta historias de balandras y prepara licuados de zanahoria y jugo de tomate. La otra está un poco más cerca del animal. Grita cuando hace el amor. Come pequeños pulpos, anémonas de mar y pececitos crudos. No le importa en absoluto la literatura. Las dos, en el fondo, sospechan que en ellas hay algo raro. No sé si debo decirles cómo son las cosas.”

“No fui en la infancia como los otros ni nunca vi como los otros vieron. Mis pasiones ya no podía hacer brotar de fuentes iguales a las de ellos; y era otro el origen de mi tristeza, y era otro el canto que despertaba mi corazón para la alegría. Todo lo que amé lo amé solo. Así en mi infancia, en el alba de mi tormentosa vida, irguióse, desde el fondo de todo bien o todo mal, desde cada abismo, encadenándome, el misterio que envuelve mi destino.”

“VII EL CARRUAJE Quiero ser el bastón de tu cojera, ser de tu alma herida el alma compañera. Andaremos caminares lentos, pausados, delicados; quizá en el camino nos hallará el alma curandera. Regresarás nueva y sana; me guardaré entonces útil y astillado del deber que me ocupaba. Mirarás tus manos cuando abraces libres pero llenas, y te verás, igual, libre y danzante; sólo el aire cargarás en tus caderas. No conocerá tu cicatriz el dolor de las heridas, estará tu piel todavía tersa para ser amada, no habrá más tropiezos porque alzarás el vuelo en la paz que no han de alcanzar jamás las flechas, no te abatirá más el olvido, ni hallarás tampoco mis astillas, estarás cansada, pero viva, estarás cansada, pero te sabrás viajera.”